En la mira 9/1/17

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El puro cinismo gubernamental

Por Héctor Estrada

La inconformidad no puede quedarse en las redes sociales. Debe transcender de los dichos si el objetivo es un cambio real. Esa fue la intención de las marchas simultáneas que se realizaron este fin de semana en distintos municipios de la entidad chiapaneca, en donde diferentes sectores se unieron para protestar contra los gasolinazos y los recortes laborales. Movilizaciones sociales en las que hubo muchos, pero faltaron muchos más.

Y no es para menos. La situación que hoy enfrenta el país, en especial Chiapas, es apremiante desde cualquier ángulo en que se quiera observar. Las malas administraciones estatal y federal tienen en jaque al poder adquisitivo de las familias, su seguridad y ahora hasta sus fuentes de empleo, debido a decisiones donde evidentemente se priorizaron los intereses político-electorales sobre los sociales.

El mensaje emitido por Manuel Velasco Coello después de las marchas se desborda en cinismo puro. Y es que, mientras condena y se dice indignado por los actos vandálicos en el marco de las protestas por los gasolinazos, las imágenes sobre infiltrados, presuntos trabajadores de las fuerzas policiales estatales, inunda las redes sociales dejando evidencia de la participación del Estado en los actos delincuenciales que tanto se ha encargado de difundir en medios.

Enfundado (como desde hace días) en los colores de Mover a Chiapas, partido que él mismo creó y al que ha garantizado un presupuesto de más de 200 millones de pesos mediante el ICATECH, Velasco Coello aseguró descaradamente en su “videomensaje” que todas las acciones implementadas por su gobierno han sido “siempre pensado primero en el bienestar de las familias chiapanecas”, como si arrebatarles sus fuentes de trabajo fuera asunto menor.

No, el joven gobernador chiapaneco no ha tenido las agallas suficientes para salir a hablar sobre el despido de alrededor de seis mil trabajadores de las dependencias estatales. Muchos de ellos con hasta 20 o 30 años de antigüedad, liquidados bajo lo mínimos estándares contemplados por la ley vigente. De ellos, los despedidos arbitrariamente por su gobierno, ha preferido no hablar. Para su agenda, ellos no existen o simplemente no importan.

El doble discurso de Manuel Velasco, entre sus dichos y sus hechos, son combustible puro para la indignación social que ahora está en plena efervescencia. Se trata de un gobierno que ha dado la espalda a sus gobernados con acciones de traición cínica. Dando la última estocada, realizando cuantiosos recortes laborales, sin tocar un sólo centavo de los ostentosos sueldos a funcionarios de alto nivel o los privilegios que gozan aún muchos de sus apadrinados. 

Ante tal circunstancia la inconformidad social necesita hacerse afectiva en acciones concretas que nada tiene que ver con la rapiña y la delincuencia a ultranza. Por esos las marchas de este fin de semana quedaron chicas para la gran inconformidad social que no termina de materializarse en la misma magnitud.

El siguiente proceso electoral es una oportunidad real para castigar a quienes no hicieron bien su trabajo y faltaron a la confianza de quienes votaron por ellos. Para eso sirven los procesos electorales, para despedir a los malos gobernantes o representantes populares y a todo aquel sistema podrido que los encumbró y tanto se enriqueció de sus corruptelas.

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