De libros y otros chuchos 10/1/17

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Un pueblo enojado

Por Nancy Jácome

Si el presidente de la República Mexicana fuera un personaje, yo diría que es Cercei Lannister de Juego de Tronos, y es que por más que este personaje quiere ostentar poder, todo le sale mal al igual que al presidente, quien ha tenido que recurrir a sus funcionarios para que digan al pueblo mexicano, que ante una catástrofe, surge un líder que toma decisiones difíciles.

Sin embargo, yo creo que alguien realmente líder surge en un momento determinado, y hace que la gente conjunte sus ideas para seguirlo aunque lo odien para mejorar, pero éste presidente de México no parece ser el caso, pues desde que llegó a dirigir no ve más que descender sus índices de popularidad, el penúltimo error fue invitar a Donald Trump al país sólo para que se burlara del pueblo mexicano.

Una situación que el pueblo sigue teniendo latente en su corazón, esto después de que Ford cancelara su inversión en San Luis Potosí, además de la reciente amenaza a la empresa de automóviles Honda y Toyota para que dejen de producir sus vehículos en México. Los casos de Trump darán para tener al peso bajo el dólar por un buen rato, así como el gasolinazo mantendrá al pueblo enojado, ya que aunque señala que en realidad sólo el 40 por ciento de las personas que habitan el país usa gasolina, se le olvida que es con gasolina con lo que se mueve prácticamente todo el comercio, pues México es un país en donde el tren poco se usa para transportar personas y materiales.

Ayer lunes en Tuxpan el pasaje aumentó un peso sin autorización de Tránsito, y aunque me dicen que reporte y me queje no sé si hacerlo, ya que si no lo pago yo…lo paga el taxista, quien ve disminuido su ingreso del día. Porque al final alguien tiene que pagar los platos rotos y el Gobierno Federal no es quien lo hará, cuando todavía se da el lujo de expresar que ha tomado la mejor medida que podía haber tomado. El gobierno insiste al pueblo que si no aprobaba dicho aumento se hubieran recortado programas sociales, pero no habla de que ellos deban rebajarse el sueldo, que deban quitarse prestaciones, que deban dejar de recibir su seguro de gastos médicos mayores y hacer fila junto con cientos de mexicanos en las instalaciones del IMSS, del ISSSTE o del cualquier otra instituciones médica para atender su salud. 

Los saqueos que se realizaron a las tiendas comerciales sólo sirvieron para generar pánico entre la población y para hacernos olvidar que el verdadero problema es el aumento al precio de la gasolina, el cual nos encarece más la vida, nos encarece lo que comemos, lo que vestimos y lo que necesitamos para poder salir a trabajar día con día.

En su información, el periódico Excélsior señala que la corrupción de 26 gobiernos estatales de la República Mexicana implicó un daño patrimonial y federal por 245 mil 895 millones 62 mil 848.16 pesos, cifra que supera a la cancelación del subsidio a la gasolina, por 200 mil millones de pesos, que finalmente provocó el famoso “gasolinazo”.

Así que estoy segura que ahí está la respuesta del presidente, pero ¿ustedes qué harían? Comenzar por las cabezas más grandes, porque finalmente el pueblo sobre el que él y su mandato se sostiene ya está cansado, y ya no aguanta tanta desfachatez de un gobierno indolente.

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