Economía Cotidiana 11/1/17

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Crisis evitable

Por Julio Cesar Vega Olivares 

Estamos frente a una nueva crisis en el país, no sabemos qué tan profunda, pero sí es grave, las manifestaciones masivas son sólo una muestra. En Veracruz, gracias a la intervención personal y directa del Gobernador del Estado Miguel Ángel Yunes Linares, la población se ha tranquilizado, justo cuando éste se solidarizó con quienes legítimamente se sienten afectados en su economía personal y, lamentó que se hayan autorizado estos nuevos precios de las gasolinas, indicó que entiende la protesta pacífica en uso de la garantías constitucionales, pero que nada justifica la violencia con el argumento que sea y que no sería tolerada, demostrando ser un gobernante equilibrado y con vocación social.

La protesta por el aumento al precio de la gasolina continúa aunque el asunto del precio no es el único motivo, el motivo subyacente es referente en la entrega hacia compañías extranjeras del otro extremo de la cadena del petróleo, que cierra el círculo productivo, lo cual es la comercialización de combustibles sumado a que estas compañías son muy poderosas, tan poderosas que subsumen países y hasta controlan gobiernos, y en nuestro caso, la falta de refinerías y la falta de combustibles en México; todo esto más bien parece un descuido estratégico inducido desde el extranjero, con la connivencia de funcionarios mexicanos de honestidad distraída.

Porque a mí me parece que esta crisis se podría haber evitado. Las crisis no son súbitas, tienen su periodo de incubación y avisan; todo esto fue una terrible irresponsabilidad y falta de previsión, los indicadores eran claros, una producción nacional  de petrolíferos muy por debajo del ritmo de crecimiento de la demanda, que provocaba el aumento de las importaciones, la sobreexplotación que reduce la vida de los yacimientos, la excesiva quema de gas  asociado en lugar de convertirlo en petrolíferos, la inversión en Pemex con pobres resultados especialmente en refinación y petroquímica, la compulsión obsesiva por privatizar la empresa , la venta de activos de Pemex, los excesos en materia impositiva que no sólo deja sin ganancias a Pemex, sino  con deudas generadas no por los trabajadores ni por sus jubilaciones como se pretende hacernos creer, sino para cubrir el gasto excesivo del gobierno. 

Todo lo anterior, indicaba la necesidad impostergable de construir infraestructura productiva, sobre todo en el área de refinación y petroquímica, no sólo para agregar valor sino como necesidad estratégica, asimismo para realizar trabajos de exploración más eficientes y lograr cubrir las reservas y el agotamiento de los campos, pero las enormes inversiones se hicieron en áreas petroleras ineficientes, Pemex se transformó en una agencia de venta de contratos y  de contratación de deuda, a eso se redujo su función,  la  idea de privatizarlo y debilitar sus funciones e inducirle una quiebra moral para justificar su venta, todo esto fue como la crónica de una quiebra anunciada.

Felipe Calderón ejecutó la finta de construir una refinería, gastaron un dineral y nada, luego este gobierno canceló el proyecto, tal vez el más importante de Pemex que nos hubiera evitado esta crisis, cuando menos de suministro.  

El nombramiento de jeques y virreyes, no de directores de Pemex que invertían hasta en acciones de petroleras extranjeras y en derivados financieros apostando en el casino mundial el dinero de Pemex con enormes pérdidas, claro con cargo a la empresa, así como el cierre de plantas petroquímicas y refinerías, resultado de una absoluta ineficiencia, que en otras empresas causaría el despido inmediato, acá sin consecuencia. 

Jamás observamos cómo y por qué tenían tanto éxito Exxonmobil, British Petroleum, Chevron, Shell, Total, la China National Petroleum Corporation, se decía que eran exitosas porque eran privadas, pero sorpresa, esta última corporación china es muy exitosa y es propiedad del estado y, la tercera empresa global con mayores ingresos según la revista Fortune 2016 en su lista anual de las 500 corporaciones globales más importantes del mundo, cuenta con 1, 600,000 trabajadores y además reporta utilidades. 

Todas estas empresas son exitosas porque no tienen un fuerte obstáculo que Pemex sí tiene, y ese obstáculo es la corrupción de sus funcionarios y un sistema que les garantiza impunidad.  

Estamos como al principio, endeudados, sin combustibles y atravesados en una coyuntura muy difícil, pero México, sin duda, sabrá salir adelante.

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