De libros y otros Chuchos 13/5/17

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Por Nancy Jácome

Aprender a defenderse

Vivimos en un México cada vez más irreconocible y en un Tuxpan cada vez más inseguro. Siempre pensamos que este puerto de los bellos atardeceres jamás vería tanta violencia e inseguridad como la que en los últimos meses se ha desatado.

Dicen que cuando las cosas están destinadas para ti ni aunque te quites y cuando no ni aunque te pongas. Pero en estos tiempos en los que y nadie está seguro de volver a casa sano y salvo es necesario cambiar nuestros hábitos de vida para poder sortear las adversidades que la inseguridad nos pone.

Es momento de exigir a las autoridades de los tres niveles de Gobierno que trabajen en un marco que reforme a las policías municipales, estatales y federales. Contrario a lo que muchos quieren no creo que se trate de darle marco jurídico a las Fuerzas Armadas de nuestro país para acabar con la inseguridad, pues ellos están para afrontar otras situaciones.

En necesario que se trabaje en formar academias de policías, incrementar los salarios, dar prestaciones de ley para que estos puedan realizar eficientemente el trabajo. Desde hace años es momento que los funcionarios se fajen los pantalones y tomen acciones en estos temas.

Desde hace más de 10 años que el ejército llego a combatir el crimen que los policías debieran combatir, que las agencias especializadas deberían estar tendiendo. El ejército debe regresar  a su lugar, porque ha como están las cosas en el mundo uno nunca sabe cuándo una guerra pueda iniciar y en este momento es de dudarse que Estados Unidos meterá las manos por nuestro país.

Desde hace más de diez años es momento de que los  tres niveles de Gobierno, desde el Presidente de la Republica senadores hasta diputados desquiten el sueldo que se les paga y trabajen para construir una policía mejor equipada y capaz de evitar que la inseguridad gobierne y dejen de poner banditas a la herida.

Porque si traemos a los soldados a las calles entonces ¿para qué les pagamos el sueldo a los policías?

Ahora bien si las instancias encargadas de nuestro cuidado son deficientes, nosotros debemos comenzar a tomar medidas precautorias más complejas. Así que aquí te recomiendo leer el “Manual de Autoprotección para periodistas” de  Andrés A. Solís Álvarez

Este libro es una guía para que los periodistas se protejan por sí mismos, pero también podría servir al ciudadano común para adaptar algunas medidas a su forma de vida, pues quien quiere robar o hacer daño, siempre está a la espera de una oportunidad para hacerlo.

Por ello el autor aconseja, cambiar algunos hábitos de vida, que no seamos tan predecibles, un día ve a pie el otro a carro, un día toma el camino más corto, otro el más largo.  Camina en contra dirección del sentido de los carros de esa forma podrás ver quien viene y no te llevaras sorpresas. Camina por en medio de la cera, ni tan cerca de las construcciones que en las que sea fácil para un individuo  jalarte hacia un callejo, ni tan cerca de la calle que fácilmente te puedan levantar.

Usar ropa que no llame la atención, siempre recordar el número de taxi que abordamos, informar a alguien sobre donde vamos y evitar cargar fotos de la familia, para evitar hacerlas víctimas.

Son varios los consejos que se dan al reportero, uno de ellos es compartir la información de autoprotección con los seres queridos y familia, por ello hoy se los comparto a ustedes. Es un libro realmente pequeño de 93 páginas,  con mucha información para nuestra autoprotección.

Por otra parte existen aplicaciones de mensajería encriptado como la que ofrece Ostel para proteger tanto nuestros mensajes de celular como para proteger nuestra ubicación mientras estamos en internet con el navegador Tor.

Esto no asegura que estamos libres del peligro o que no seremos víctimas de la inseguridad, pero de alguna forma debemos comenzar a protegernos. Y nunca está de más volver a tomar clases de autodefensa personal como el taekwondo.

Nos vemos hasta la próxima columna, cuídense  y protéjanse.

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