De libros y otros chuchos 15/7/17

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Vemos pero no observamos

Por Nancy Jácome

Después de tanto chucho sería bueno que les hablara de un libro, pero la verdad aun no quiero hablar de una historia ficticia. Mejor les hablaré del último curso que tome vía internet en el que me di cuenta de que muchas veces ¡vemos, pero no observamos! lo que sucede a nuestro alrededor.

Tal vez no sea insensibilidad, sino falta de conocimiento lo que hace que no ayudemos de la forma correcta a las personas que viven el día a día una discapacidad. ¡Así es! de este tema trato mi curso, sobre como sensibilizarnos con las personas discapacitadas.

 Y es que la verdad uno cree que sabe cómo ayudarlos, pero tras presentar el curso me di cuenta de que son muchas las cosas en sus vidas que no tomamos en consideración, en ocasiones no prestamos atención a las personas discapacitadas, más por cumplir con nuestras apretadas agendas laborales, de tiempo o sociales y no por ser intencionadamente insensibles.

Yo conozco a gente que vive una discapacidad, creía que sabía lo que vivían porque me llevo con ellos, pero la verdad es que desconozco mucho de su mundo. Muy claro me quedó esto, tras una serie de actividades que me pidieron hacer y en las cuales honestamente debo admitir ¡fracasé!

 Las personas que conozco ya tienen años viviendo esta situación por lo que llevan su vida de la forma más normal que pueden, realizando sus actividades ellos solos en su mayor parte, con ayuda a veces, pero siempre con una gran dignidad y optimismo. Varios de ellos son grandes deportistas y medallistas paralímpicos y promesas aun en el deporte. Lo más importante son tuxpeños.

Lo principal que aprendí y que espero ustedes también lo lleven en sus vidas, es que ya no son personas con capacidades diferentes, sino “personas con discapacidad” esto de acuerdo a la última Reforma Constitucional realizada el nueve de febrero del 2012. Así que adiós a los términos con los que anteriormente nos referíamos o a diminutivos como “el sordito” o “el cieguito”. Y pongamos en práctica la nueva terminología cuyo objetivo es dignificar a las personas que viven una discapacidad.

¡Ahora! Aclaremos que existen varios tipos de discapacidades, que por ser esta una columna y no un texto educativo no mencionaremos aquí, pero pueden ser desde la pérdida de una extremidad del cuerpo, hasta la capacidad de algunos de los sentidos.

En una ocasión bajando de un taxi me lastimé la pierna, tardé semanas en que volviera a ser normal y casi lloro porque no podía bailar, ni saltar, ¡ni trotar!, pero gracias a Dios y al medicamento todo regresó a la normalidad. Sin embargo para las personas con discapacidad las cosas nunca volverán a ser como antes o tal vez siempre hayan sido así, dependiendo de cada caso.  Lo que no debemos olvidar es que su cuerpo al igual que el de nosotros siente el dolor de no tener una extremidad, el cansancio de forzar a otras de sus extremidades a actuar por las que hacen falta.

Este curso me recordó aquel momento de mi vida y la verdad es que cada paso que daba me dolía hasta el alma. Pero me dejó varias sugerencias de como poder ayudar a aquellas personas que viven con una discapacidad.

Empezando con el hecho de nunca subestimarlas, pues incluso pueden ser mejores atletas que uno con todas las partes funcionales de su cuerpo. La segunda es no tener miedo de preguntarles en qué se puede ayudar, pues no se ofenden al contrario lo agradecerán y podrán indicarnos la forma correcta para hacerlo.

La más importante es que siempre que les demos una información, hagamos una pregunta o demos una explicación, lo correcto es dirigirnos a ellos, pues pueden entendernos y en caso de no hacerlo nos  pedirán que repitamos la información, de la misma forma que lo hacemos cuando no entendemos algo.

El camino hacia una conciencia de la discapacidad es largo, porque va desde lo arquitectónico con edificios construidos hace más de cincuenta años que no contaban en su momento con rampas para personas con discapacidad, hasta lo social porque algunas personas aún no sabemos cómo debemos dirigirnos a ellos.

Sin embargo cada uno puede comenzar a ayudar poniendo un granito de arena, si tomamos un curso por iniciativa propia sería mucho mejor, pues en el día a día podemos hacer un poco más agradable la vida de las personas que viven una discapacidad.

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