De libros y otros chuchos 5/12/17

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Todos tenemos un tanto de culpa

Por Nancy Jácome

Cuando Disney se queda atrás sólo nos queda enfrentar la realidad, no hay héroes, no hay villanos, solo personas intentando sobrevivir en un mundo que apenas entendemos.

Algo que Oscar Wilde dijo “Cada uno somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro infierno” se aplica a nuestra vida diaria.

Así que hoy día que está en boga la igualdad de género, este libro me ha gustado por que no sataniza al hombre como el malo del cuento sino que lo pone como un ser con errores y virtudes, en ocasiones más errores pero al final de cuentas solo un humano, no como un héroe, no como un príncipe.

“La Princesa que creía en los cuentos de Hadas” de Marcia Grad es un  libro de superación personal donde la protagonista Victoria se ve obligada por sus padres a ser una perfecta princesa desde temprana edad y a guardar bajo llave a Vicky, quien es su verdadero yo, un encierro que dura hasta que encuentra a su príncipe azul, el cual se gana la confianza de la princesa para presentarle a su mejor amiga. Transcurridos unos años de matrimonio el príncipe deja salir su verdadero “yo”, dejando de ser encantador y convirtiéndose en una absoluta bestia contra la que debe luchar la princesa.

Victoria empieza su camino siendo una víctima, dándose cuenta posteriormente que su amado príncipe no es más que un ser humano con errores y aciertos, y que probablemente él no la rescatara.

La princesa tiene que llevar acabo un viaje largo, tedioso, complicado, lleno de sufrimiento, que en muchas ocasiones cree y asegura no merecer ¡y tal vez sea cierto! Pero eso no quita que las personas no suframos en algún momento para saborear los pequeños momentos de felicidad y para ser quienes somos realmente.

Es un libro que invita a la reflexión sobre los cuentos de hadas con los que hemos sido educados, donde se les dice a las mujeres que llegara un príncipe azul en armadura y montado en un caballo blanco para rescatarlas. Te hace consiente de hasta qué punto tú has permitido que te traten como lo hacen las personas.

 A comprender que la gente te puede amar a su manera, pero eso no significa que debas quedarte a recoger las migajas de su amor, a ver claramente cuanto es lo que estas dispuesta a soportar por recibir pequeñas y ocasionales muestras de afecto por miedo a quedarte completamente sola.

Es un libro que te hace ver que aunque no te guste reconocer tus errores, nadie es más culpable que tú por ellos. Te muestra la realidad de las cosas y que el papel más importante en la historia lo juegas tú. Pero también te dará herramientas para saber cambiar el rol de víctima a la persona que realmente eres.

Cierro esta columna con una frase de este libro que te hará plantearte algunas preguntas “La gente se convierte en víctima de victimas cuando su necesidad de ser amada eclipsa su necesidad de ser respetada”.

Ya que estamos por cerrar año, cerremos los ciclos que nos hicieron daño.

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