De libros y otros chuchos 20/2/18

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A fuego muy lento

Por Nancy Jácome

Muerte, es una palabra que usamos comúnmente precisamente por la relación que la cultura mexicana tiene con este tema, pero en el momento preciso en que alguien muere es difícil encontrar las palabras adecuadas para decir, porque por más que queramos ponernos en el lugar de alguien, sino lo hemos sufrido difícilmente lo haremos. 

De todas las muertes que existen, la muerte de un hijo es la peor que puede suceder y aunque se estudie mucho sobre el tema nunca se está preparado.

Es por ello que este libro escrito por la tuxpeña Zita Chao Ebergeyi y sus colegas Margarita Lagarde, Carolina Rodríguez, María Griselda Meza (que en paz descanse) toma una gran relevancia.

Las cuatro mujeres tienen estudios en psicología y otras áreas dedicadas a ayudar al ser humano en varios aspectos de su vida, pero tras la muerte de sus hijos se dieron cuenta que nadie, absolutamente nadie puede entender lo que realmente se siente al tener una perdida como esta.

Tras vivir este momento en su vida se reunieron para construir un libro que habla del difícil tema de la pérdida de un hijo y de cómo esto afecta no sólo a los padres sino también a la familia completa.

Los tiempos actuales que exigen reponerse de la pérdida de un familiar en cuestión de días, lo que hace imposible que las personas puedan realizar un buen luto, algunas personas han muerto debido a que no saben cómo canalizar sus sentimientos y otras terminan teniendo enfermedades que antes no padecían.

Con una simple hojeada al libro de podría decir que es como un libro de texto en el que te explica cada uno de los pasos que se irán dando y los caminos que podría tomar en dolor para manifestarse en forma física.  Pero es un libro escrito con el dolor de cuatro mujeres que perdieron a sus hijos con la esperanza de decirles a otros padres que pasan por la misma situación: aquí estoy, se lo que sientes, no estás solo.  Porque sólo las personas que han pasado por esto pueden entenderse sin decir una palabra.

Un dato que compartieron las autoras y me parece importante rescatar es que nuestra sociedad ha cambiado tanto y no sabemos si para bien o para mal, que mientras en el pasado el luto lo llevaba la comunidad entera por cuestión de cultura y religiosa, hoy por hoy sólo la familia vive el luto. 

El libro no se puede encontrar en cualquier librería pues no es el propósito ser un bestseller de venta, su objetivo es llegar a las manos de esa persona que lo necesita y crear en esa ciudad un grupo de apoyo para los padres que han sufrido está perdida.

La Asociación de Arte y Cultura de Tuxpan, tiene diez libros disponibles para venta, asimismo estará coordinando los primeros acercamientos para crear un grupo de apoyo para aquellos padres que perdieron a sus hijos.

Realmente espero que exista otra oportunidad para que Zita Chao Ebergeyi y sus compañeras regresen al puerto para seguir hablando de este tema tan delicado, pero a su vez tan importante. Yo que no tengo hijos, pero si madre y hermanos, pude tener un acercamiento del tema que me dejo conocimiento que no tenía, pero que hoy por hoy en un mundo donde cada vez los jóvenes se adelantan a sus padres me parece importante compartir y difundir.

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