Alma Grande 10/3/18

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Urge lavar las elecciones

Por Ángel Álvaro Peña

El delito de lavado de dinero es tan común en ciertos círculos de la sociedad mexicana que hay investigaciones sin delincuentes y delincuentes sin investigaciones.

El delito de lavado de dinero es tan común que son más de una decena de gobernadores y exgobernadores, la mayoría del PRI, los que enfrentan cargos penales; sin embargo, en muchos casos las investigaciones no se abren, pero cuando se trata de un personaje que pone de cabeza al régimen, hay investigación sin delito.

Porque un mes es mucho tiempo para acusar y no ejecutar una orden de aprehensión. Y la PGR, que actuó con fines electorales, sometió a Ricardo Anaya a una sospecha implacable.

Hasta ahí está clara la intimidación del poder y la PGR contra un candidato que cuestiona al poder. Pero lo que viene anuncia una conducta similar y solo cambia el color del poder, porque Ricardo Anaya dijo claramente que cuando llegue a la Presidencia de la República creará la Comisión de la Verdad donde se investigarán los casos de corrupción del presente sexenio  y si es necesario encarcelar al actual presidente de la república, lo hará.

Cuando Ricardo Anaya cobró conciencia de que estaba repitiendo lo que combatía, de inmediato añadió un nombre en las investigaciones de esa Comisión de la Verdad: Felipe Calderón Hinojosa.

El lavado de dinero en las cantidades que inculpan a Ricardo Anaya no es nada comparado con lo que pudieron hacer en ese sentido Javier y César Duarte, este último utilizando al sector salud para crear empresas de medicamentos que nunca existieron.

Los Duarte eran priistas cuando llegaron a sus respectivas gubernaturas y dejaron de serlo luego de abandonar el cargo. Las denuncias de los medios tanto en Chihuahua como en Veracruz se multiplicaron y nunca fue capaz el PRI de iniciar una investigación o de seguir la pista a alguien.

Desde luego que el PRI no es la PGR, pero por lo que se vio en estas últimas semanas puede ordenar sobre su estructura de procurar justicia a la hora que considere necesario.

Desde el sexenio de Ernesto Zedillo la procuraduría es una especie de jauría contra los disidentes y fábrica de chivos expiatorios.

Ernesto Zedillo a través del entonces procurador Antonio Lozano Gracia, de militancia panista, creó todo un escenario con bruja y todo (La Paca), para determinar por medio de adivinación, el lugar donde se encontraba el cadáver del presunto cómplice de Raúl Salinas en el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, Manuel Muñoz Rocha. No era su osamenta, el cuerpo en esa fosa había sido “sembrado” recientemente.

En 2005, el entonces Procurador General de la República, Rafael Macedo de la Concha, encabezó el proceso judicial por desacato contra Andrés Manuel López Obrador, que llevó finalmente a su desafuero, el presidente era Vicente Fox. 

Debe recordarse a la exprocuradora Marisela Morales, quien debió enfrentar varias derrotas de la dependencia por hacer de la justicia un traje a la medida de su jefe. La denominada “Operación Limpieza” resultó un fiasco y el encarcelamiento del exsubsecretario de la Defensa Nacional, Tomás Ángeles Dauahare, fue un atentado a los derechos del general y un insulto a la inteligencia de los mexicanos. Era presidente Felipe Calderón.

En 2014, en esta administración, el entonces procurador Jesús Murillo Karam, ofreció datos totalmente falsos a los medios sobre los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero. Su información fue desmentida por instancias nacionales e internacionales.

Ante estos antecedentes poco puede sorprender a alguien el hecho de que los disidentes sean convertidos en delincuentes por obra y gracia de la Procuraduría.

Situación que es insostenible, pero que Ricardo Anaya quiere continuar como una manera de realizar venganzas personales contra quienes ahora lo atacan, con o sin razón. Con culpa o sin ella.

Vemos un escenario electoral que tiene fuerzas individuales en pugna; se enfrentan rencores personales; lucha por tener la razón, personas y no ideas. Prevalece el individualismo sobre los proyectos de nación y el temor de ir a la cárcel es el principal programa de acción de más de seis partidos en pugna.

Vemos una presidencia de la república que usa a la PGR para amenazar y a un aspirante a la Presidencia que se le hace tarde para ser presidente y ejecutar una orden de aprehensión contra el actual mandatario, claro a través de la PGR.

En este escenario electoral poco puede vislumbrarse de realidad política y menos aún de calidad de vida de una sociedad que está cansada de las acusaciones entre políticos.

Luchan entre ellos, pero no pelean por un país mejor. Riñen por los puestos públicos para tomarlos como trinchera contra los enemigos pero no para cumplir su responsabilidad social y pública.

Una contienda electoral con estos tintes anuncia un verdadero peligro para México, porque muestra que la calidad de vida de la población no es un problema prioritario para ellos.

Anaya anunció la creación de la Comisión de la Verdad para enjuiciar a sus detractores que hace unos días lo querían encarcelar, pero no anuncia una nueva dependencia que combata la corrupción en serio, ni propone una educación realmente de calidad no como el remedo de reforma educativa que se sacó de la manga el poco ilustrado Aurelio Nuño.

El escenario político parece limitarse a que el más fuerte va a meter a la cárcel a otro. Si se es culpable o inocente eso se verá después, pero mientras ya estuvo tras las rejas y su prestigio personal y social quedó por los suelos.

Votar por venganza parece ser la consigna de algunos ante una realidad social que mueve a la acción inmediata. La pobreza, la miseria, la falta de educación, de salud, de vivienda no puede esperar un día más para reactivar su utilidad; sin embargo, hay nombres que se mencionan de manera más vulgar que política y ahí se escucha decir a Meade, que no se raje Anaya, o a Anaya que su compromiso es consolidar una fiscalía autónoma para encarcelar a Peña Nieto, o a Nuño que se investigue a Anaya, aunque no haya delito, y al pobre comediante de Ochoa Reza solo le queda decirle a Ricardo Anaya: “Eres un dos caras”, así exactamente como nos peleábamos en la primaria a la hora del recreo.

Deberá el INE exigirle más seriedad a todos, empezando por la más alta autoridad del país y a los líderes de los partidos y a los candidatos que se dejen de rencillas personales y piensen que el país se les está deshaciendo en las manos. 

PEGA Y CORRE.- De dónde sale tanta arma en Veracruz que por más que se decomisan crece el número de personas armadas. Ahora la Secretaría de la Defensa Nacional destruyó más de mil 200 armas aseguradas en los estados de Puebla, Tlaxcala y Veracruz en la Macro Plaza del Malecón del puerto. Se destruyeron mil 209 armas de fuego, 59 mil 423 cartuchos y dos mil 133 cargadores. ¿En qué fueron utilizadas? Debemos saber cuántas de esas armas fueron utilizadas antes de que las destruyeran. Se aclararían muchos delitos.

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