Serpientes y Escaleras 16/7/18

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AMLO y Trump: ¿cuánto durará la luna de miel?

Por Salvador García Soto

Con la inédita reunión ayer de una delegación del más alto nivel del gobierno de Estados Unidos con un virtual presidente electo de México, inicia una nueva etapa de la complicada relación entre los dos países. Y no es que los intereses de Washington y su política exterior hacia nuestro país vayan a cambiar, pero al enviar a su secretario de Estado, Mike Pompeo, a reunirse con Andrés Manuel López Obrador, casi cinco meses antes de que tome posesión de la Presidencia, el gobierno de Donald Trump marca una diferencia en el trato que tuvo el último año y medio hacia el actual gobierno mexicano y hacia el presidente Enrique Peña Nieto.

Pareciera que, contra las groserías, exhibiciones y ataques reiterados a la administración peñista, Trump intenta un cambio de tono. La contundencia y la fuerza con la que llega el futuro presidente de México pueden explicar ese cambio; no quiere decir que el antimexicano presidente vecino cambie su visión y exigencias, pero sí es señal de que sabe que a partir del 1 de diciembre habrá nuevos estilos, discurso y estrategia de quien ocupará el despacho del poder ahora en el Palacio Nacional. Eso explica por qué, de manera poco usual, la delegación estadunidense aceptó llevarse para su análisis un “Plan de entendimiento” propuesto por el futuro gobierno mexicano, antes que venir a imponer su política y sus condiciones.

Para decirlo claro, no hay ninguna similitud entre Trump y López Obrador, como artificiosamente quisieron analizar algunos medios estadounidenses y como también utilizaron los detractores del tabasqueño. Entre el magnate millonario que siempre vivió en los excesos y el capricho, y el dirigente social y activista que siempre hizo política desde las causas de grupos sociales y los desprotegidos, si acaso hay parecidos en el discurso de protección a los mercados y las economías de sus respectivos países y en el nacionalismo retórico que ambos manejan. Tal vez eso los acerca y los hace respetarse por el momento, junto con el interés de un diálogo para explorar si pueden avanzar en temas de interés común como la migración, el Tratado de Libre Comercio y la seguridad en las fronteras.

Pero en algo que también coincide el inquilino de la Casa Blanca y el futuro inquilino del Palacio Nacional es en su carácter fuerte y explosivo. Y si bien Andrés Manuel ha logrado moderarse desde la campaña y ahora en su fase de ganador absoluto, quién sabe qué tanto se controle ante el primer exabrupto o grosería de Donald Trump. Por eso vale la pregunta que es a la vez deseo de que esta fase de diálogo y entendimiento se aproveche al máximo: ¿Cuánto durará la luna de miel con Washington?

Impunidad y protección al millonario proyecto de Artz. Un terreno de cinco hectáreas completamente llenas de árboles en el sur de la Ciudad de México, justo sobre el Periférico en el Pedregal de San Ángel, pudo conservarse así durante varias décadas y resistir el voraz crecimiento de los desarrolladores urbanos, gracias que la propiedad estuvo en litigio legal durante muchos años por una sucesión testamentaria impugnada. Ese terreno, a las laderas del cauce del antiguo Río Magdalena, que nace en las laderas lloronas de la sierra de Los Dinamos y que desemboca unos metros más adelante ya convertido en un cauce de aguas negras en la Presa Anzaldo, no sólo tenía muchos árboles sino que su suelo, entre arenoso y fangoso, daba cuenta de la milenaria presencia del viejo río. En 2013 vecinos del Pedregal se enteraron que el despacho de Sordo Madaleno había comprado el terreno por los ruidos de unas enormes máquinas trituradoras de árboles que los despertaron de madrugada al comenzar a triturar cerca de 57 mil árboles de distintas especies, pinos, sauces, pirules que había en el lugar. La construcción del Centro Comercial Artz, un desarrollo de lujo, arrasaba con

permiso del gobierno de Miguel Ángel Mancera, del titular de Seduvi, Simón Neuman, y de la  delegación Álvaro Obregón, ocupada por Antonieta Hidalgo, pero bajo el control de Leonel Luna, la zona arbolada y el pulmón que permaneció por décadas, a cambio de pagar casi 10 millones de pesos por la tala autorizada.

Cometido el ecocidio, 39 trascabos empezaron a limpiar el terreno. Los vecinos comenzaron a protestar e intentaron cerrar accesos a las obras, pero sus protestas fueron desoídas por las autoridades de la Ciudad y por la delegación, que parecían tener especial interés en el ambicioso desarrollo comercial de lujo. En las excavaciones profundas que hicieron se les abrió un enorme socavón en el terreno que derrumbo parte de lo construido. Ya era 2016 y los vecinos, que empezaron a registrar cuarteaduras y afectaciones en sus casas, por las vibraciones y movimientos del terreno, bloquearon el Periférico, impidiendo el paso de la maquinaria. En ese momento la compañía desarrolladora, que nunca fue molestada por las autoridades, se acerca a varios vecinos y a los que ubica como líderes y les ofrece dinero, sobornos a cambio de parar sus protestas.

Ese año les clausuran dos meses la obra; sólo de manera aparente, porque la constructora siguió trabajando adentro. Los vecinos buscaban a la delegada Antonieta Hidalgo, que nunca los recibió.

Pidieron entonces audiencia con Patricia Mercado, secretaria de Gobierno, quien les ofreció citar a Javier Sordo Madaleno; pero el arquitecto nunca se presentó y mandó a un abogado “déspota y prepotente”. Los dos meses de clausura, que nunca detuvieron las obras, pasaron y al proyecto de un Centro Comercial, el grupo desarrollador añadía cuatro torres de oficinas con 14 pisos cada una.

Surgieron nuevas estructuras que sobrepasaban lo que a los vecinos les habían informado. Hoy todavía falta una torre más y, contra lo establecido de 14 pisos, ésta última será de 36 niveles.

Las protestas de los vecinos se fueron apagado ante las ofertas económicas y de reparaciones a sus casas, pero sobre todo ante la impotencia y las autoridades que nunca atendieron sus reclamos. Ahí quedaron denuncias ante instancias ambientales federales y locales, que nunca se atendieron.

Para cuando Miguel Angel Mancera, entonces jefe de Gobierno, acudió a inaugurar Artz, el pasado 8 de marzo, sus elogios a “la modernidad” y al “cumplimiento de las leyes de la Ciudad” por parte de los desarrolladores, confirmaron que nunca hubo interés en escuchar y apoyar las quejas y denuncias de los vecinos.

Se entendía entonces la impunidad y la complacencia de la delegación y del gobierno central. Y ahí en el terreno fangoso y arenoso por el que desde hace cientos de años pasó el Río Magdalena, y a escasos 500 metros de donde desemboca ese antiguo cauce hoy convertido en aguas negras en la Presa Anzaldo, surgía un complejo comercial y de oficinas caracterizado por sus tiendas y restaurantes de lujo; con un diseño arquitectónico sí vanguardista e imponente, pero que, hoy se sabe, cometió excesos en el peso y la estructura de sus construcciones. La imagen de una de las partes de ese complejo derrumbándose estruendosamente, con el estallido de vidrios y el crujir de estructuras metálicas y de concreto, es un buen recordatorio de que esta Ciudad, a la que hemos devorado y sobrecargado de concreto y construcciones, mientras arrasamos sus bosques, entubamos sus ríos, desecamos sus lagos y canales, ensuciamos su aire con toda clase de emisiones y le extraemos toda el agua del subsuelo, un día, tal vez no muy lejano, nos va a pasar factura colapsando todo aquello que se yergue, con negligencia y corrupción, en contra de la destrucción ambiental y en aras del interés económico y el dinero.

Notas indiscretas… En la reunión de ayer con ex dirigentes de su partido, René Juárez prácticamente se despidió de la dirigencia nacional y les dirigió a sus antecesores un mensaje de agradecimiento. La próxima semana deja la presidencia del PRI para, como diputado federal, buscar la coordinación parlamentaria priísta. Y en su lugar subirá, por prelación como presidenta, Claudia Ruiz Massieu, y como secretario general Rubén Moreira. Escucharon la despedida de Juárez los ex dirigentes Humberto Roque Villanueva, Dulce María Sauri, Beatriz Paredes, Cristina Díaz, Ignacio Pichardo, Jorge de la Vega Domínguez, Adolfo Lugo Verduzco, Mariano Palacios Alcocer, César Camacho y Manlio Fabio Beltrones… Los dados giran y mandan Serpiente. Y se guardan en el cajón por 15 días de inmerecidas, pero urgentes vacaciones. Volverán recargados de información y análisis para los amables lectores a partir del martes 31 de julio. Hasta entonces.

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