Opinión 1/8/18

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Hombres por la igualdad de género

Por Miriam Lagunes

El machismo nos afecta por igual al no permitir que nos desarrollemos libremente, del mismo modo que limita a las mujeres en varios sentidos también impone estereotipos sobre como tendría que ser un hombre, la carga de sostener económicamente a una familia, no poder expresar sus sentimientos y tener poca capacitación en materia de autocuidado son solo algunas de las consecuencias que tiene la desigualdad en los varones, sin embargo, es poco común verlos unidos en el movimiento que busca erradicar la brecha de género.

Quizás uno de los obstáculos más grandes que experimentamos al hablar de la masculinidad tóxica es generar un diálogo donde en primer lugar se entienda que el machismo no va de la mano con ser hombre y que la lucha no es contra los hombres sino a favor de lograr que todas las personas gocemos de los mismo derechos y oportunidades, para ello es necesario replantearnos la manera en que nos hemos construido culturalmente hasta aceptar que los niveles de violencia que vivimos diariamente son algo normal.

Existe todo un movimiento en pro de las nuevas masculinidades, donde se invita al análisis propio, no es coincidencia que la mayor parte de la población penitenciaria a nivel mundial sean hombres, tampoco lo es que tengan una esperanza de vida menor ni que sean más propensos a cometer suicidio, todo ello es resultado del modo en que pensamos tendría que ser educado un niño, siempre que exista la desigualdad tendremos un costo que pagar y eso no aplica únicamente a un género, nos afecta como seres humanos.

La paternidad responsable, el uso de anticonceptivos que no recaigan únicamente como obligación de las mujeres, el consentimiento para mantener relaciones sexuales, la eliminación del acoso callejero, la construcción de espacios públicos pensados para toda la población y la erradicación de la violencia son solo algunos de los puntos prioritarios en la agenda de inclusión de los hombres en la lucha por la igualdad, necesitamos desarrollar políticas públicas que refuercen estos intentos por conseguir condiciones más justas pero sobre todo hace falta un compromiso propio para lograrlo y no solo por nuestro bienestar sino por el de las generaciones futuras.

Si queremos cambiar la sociedad y el sistema en que vivimos es necesaria la participación de todas las personas que la integran, nuestra lucha no será completa si nuestros compañeros no se suman, es un error creer que alguien, llámese hombre o mujer tiene que imponerse ante otro más por razón de su género, el verdadero feminismo consiste en la búsqueda de la igualdad, no es un movimiento que incite al odio o a la falsa superioridad, estamos en un momento histórico donde cada vez es más visible la importancia de trabajar en conjunto, ahora más que nunca necesitamos hacer un solo equipo.

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