Marisol afirmó que al llegar con el niño en el interior del hospital había dos médicos y sin embargo le dijeron que no había doctores. Por lo que le dieron una receta para que comprara la medicina en Álamo; quince minutos después de haberle suministrado el medicamento inyectable, el pequeño empezó a temblar por lo que gritó que “su hijo se moría”.
Ante ello, una enfermera llegó, le echó una mirada a la criatura y le dijo con calma “Es normal, son los efectos del medicamento”, sin embargo quince minutos después la madre vio morir a su hijo ante la indiferencia del personal médico.
La mujer volvió a gritar, “¡Mi niño se muere, mi niño ha fallecido” a lo que la mujer que había revisado con anterioridad al niño, cambió de actitud al tomarle los signos vitales y llamó a los médicos, quienes hicieron que la madre saliera, ya que los doctores quisieron revivir a la criatura.
Pasados unos minutos, finalmente le dijeron que el niño había fallecido, los padres no daban crédito a lo que escuchaban, ya que el bebé por la mañana solamente tenía una calentura y lo llevaron, según explican, a una revisión de rutina. La joven madre se repite con insistencia, ¿para qué llevé a mi hijo al hospital?, sólo lo llevé para que me lo mataran.
Por su parte la directora del nosocomio Roció Santiago Hernández, tratando de evitar alguna denuncia en contra del hospital señalo que lamentablemente el niño estaba muy mal y nada se pudo hacer tratando de negar todas la acusaciones de la madre de una negligencia médica.
Afirmó que hubo negligencia médica en el caso de su hijo y pide que se haga una investigación para que otros niños no mueran en manos de médicos inexpertos.