23 de Febrero de 2024

Opinión / La tentación golpista de los medios / Sabina Berman

 

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-Hoy los medios se dedican a una sola cosa. A cortar la comunicación entre el Presidente y el pueblo.

Palabras recientes del presidente de Colombia, Gustavo Petro, al que el Poder Mediático Comercial le inventa a diario bulos que dominan la conversación pública, y exige a diario que renuncie.

—Si algo tuviera yo que corregir de mi vida política —dijo Lula da Silva— es que permití que los medios se volvieran la Oposición.

Fue la Oposición Mediática la que tumbó el gobierno del Partido de los Trabajadores de Brasil y que a continuación, asociada al Poder Judicial, le inventó una historia de corrupción a su líder moral, a Lula— y lo encarceló.

Es la historia que se repite en Latinoamérica. En los países donde gobierna la Izquierda y los partidos de Derecha se quedan sin oferta y sin brújula, quienes toman el relevo para volverse la Oposición son los medios de comunicación comerciales.

¿Por qué?

Porque típicamente son propiedad de oligarcas neoliberales y porque al llenar el vacío que deja la Derecha despistada, se enamoran de su creciente poder y quieren gobernar.

Tal viene sucediendo en México.

Ante el vaciamiento de proyecto del PRI y del PAN, los medios comerciales hoy son ya la Oposición. Los medios comerciales que son casi el total de las radiodifusoras, televisoras y periódicos. En ellos hoy, la línea editorial es parejamente anti-gobierno, y las contadas voces de Izquierda que incluyen, aparecen aisladas y sitiadas por la preponderante actitud anti-Izquierda.

¿Quién entonces “comunica hoy al Presidente con el pueblo”, para usar la expresión de Petro?

El presidente López Obrador se comunica de forma directa con la gente, desde sus conferencias matutinas.

¿Y quiénes más observan la realidad nacional desde la Izquierda y pueden difundir lo que ven?

Existe únicamente un canal de televisión preponderantemente de Izquierda, el todavía pequeño Canal 14, sin cobertura nacional. Existe una naciente prensa en YouTube, que opera sin recursos económicos –o casi—, más bien heroicamente. Y lo antes dicho, existe un racimo de voces, dispersadas en los medios hegemónicos.

Así el desequilibrio en los medios, recientemente la Oposición Mediática ha ensayado una escalada peligrosa: se ha decidido a desplegar su total capacidad de la calumnia para agitar a la población, al estilo de la prensa golpista de otras latitudes. Elijo solo dos momentos recientes.

Durante la entrega de los nuevos libros de texto gratuito a los niños de cada primaria del país, la Oposición Mediática difundió, de forma unánime y profusa, la mentira de que los libros son “comunistas”, “anarquistas” y “anti-familia”, e incitó a los padres de familia a “no usarlos”.

En varios estados, los gobernadores de la Oposición no dejaron que los libros se distribuyeran. En otros, sociedades de padres de familia los secuestraron. Y en algunas escuelas se suplieron por publicaciones no oficiales.

Así se creó una crisis de la que todavía no se recupera la educación pública.

Más recientemente, ocurrió un episodio más peligroso.

Durante la embestida del huracán Otis a la costa de Guerrero, la Oposición Mediática difundió durante una semana la mentira de que el Presidente “supo 25 horas antes que se acercaba un huracán categoría 5 y no alertó a la población”, y que las fuerzas del gobierno estaban siendo incapaces de auxiliar a la gente.

El resultado fue que se desbocó en la población de la costa una rabia anti-gobierno, a la que la prensa le abrió las cámaras y los micrófonos, para propagarla más.

En los dos casos, los contados periodistas de Izquierda dieron la lucha contra los bulos –con efectos casi nulos. No podría ser distinto si la Izquierda tiene solo contadas bocinas, mientras la Oposición Mediática dispone de miles de megáfonos.

Ahora, un ejercicio de imaginación.

Supongamos que vuelve a gobernar la Izquierda y supongamos que la Oposición Mediática se decide a sitiarla no por momentos, sino a diario, a todas horas, como tiene sitiado en Colombia al presidente Petro o como sitió en Brasil al Partido de los Trabajadores.