Adolescentes proclives al alcoholismo

el

  • De los 10 a los 19 años, expuestos a los vicios

REDACCIÓN

NARANJOS

El consumo de alcohol es una de las conductas de riesgo más frecuentes entre los adolescentes, problemática que los padres de familia deben enfrentar, antes de llegar a consecuencias graves como accidentes automovilísticos, violencia, falta de concentración escolar y la adicción durante la adultez, señaló Blanca Esther Pérez de Jiménez, Presienta del DIF Municipal de Naranjos-Amatlán.

Indicó que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adolescencia es el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años; fase en la que los jóvenes buscan identidad y experiencias generalmente extremas.

La primera dama precisó que los padres de familia deben estar muy atentos al comportamiento de sus hijos, ya que el exceso de consumo de alcohol provoca alteraciones de la conducta y de la memoria; edad a la que son menos sensibles a los efectos sedantes y a los trastornos motores, lo que limita su percepción de riesgo ante el consumo, explicó Pérez de Jiménez.

Indicó que según la Asociación Española de Pediatría (AEP) la intervención de los padres es indispensable, aunque con ciertas recomendaciones, tales como el diálogo con los hijos cuando estén predispuesto a hablar y no cuando los adultos lo deseen, así como fomentar actividades de ocio y aficiones comunes, para encontrar la forma de divertirse con ellos.

“La reafirmación de los valores familiares es básica. Deben comprender el significado de la palabra moderación (sobriedad) en general no sólo en el tema del alcohol, también en otras facetas como con el dinero y los permisos. Se deben conocer a los amigos, y facilitarles la casa para que se reúnan. Sin olvidar, establecer horarios razonables en las salidas de casa”, comentó.

La Presidenta del DIF Municipal de Naranjos-Amatlán indicó que muchos de los vicios nocivos tanto para la salud como para el bolsillo se adquieren por lo general fuera, en las calles y con los amigos a edades muy tempranas, y cuando se quieren corregir ya es demasiado tarde, por lo que recomendó “reforzar positivamente las conductas que lo merezcan y negativamente las que requieran corrección”.