
-Frenará flujo de refugiados en la frontera con Grecia y Serbia hasta junio de 2016
AGENCIAS
El Parlamento macedonio aprobó ayer extender hasta junio de 2016 el estado de emergencia en las fronteras con Grecia y Serbia, para detener el flujo de refugiados e inmigrantes.
La medida fue instaurada el 19 de agosto pasado, en principio por un período de un mes, después de que cientos de refugiados y migrantes entraran al país desde Grecia, lo que causó tensión en las regiones fronterizas.
Según informó la Policía, desde el pasado 15 de junio hasta ayer, 81 mil 649 refugiados y migrantes han entrado por la frontera, lo que supone más que el número de habitantes de la segunda ciudad mayor de Macedonia, Bitola, que tiene alrededor de 75 mil residentes.
Al menos 65 mil 300 de los refugiados son sirios; cinco mil 800 afganos, cuatro mil iraquíes y dos mil 300 paquistaníes. El resto provienen principalmente de Palestina, Somalia y Bangladesh.
Solo 49 de ellos han pedido asilo en Macedonia, pues la mayoría continúa su trayecto hacia Serbia por tren, autobús o taxi, y sigue la ruta hasta llegar a Hungría y Austria, para terminar en Alemania.
El Gobierno de Macedonia decidió que el estado de emergencia debe prolongarse durante el otoño y el invierno, porque se prevé que el cambio de temperatura complicará las condiciones de los refugiados.
Si bien en los últimos días ha bajado el número de personas que se quedan atrapadas en Macedonia, la decisión de algunos países europeos de cerrar las fronteras, como Hungría y Croacia, podría causar un nuevo aumento.
El Ministerio del Interior informó que en las últimas 24 horas, mil 870 refugiados y migrantes se han registrado al entrar al país.
El Comisario europeo para la Ampliación y Política de Vecindad, Johannes Hahn, llegó al país para evaluar la situación del paso fronterizo entre Tabanovce y Serbia.
El jefe del grupo parlamentario del partido conservador gobernante VMRO-DPMNE, Ilija Dimovski, dijo en la sesión del Parlamento que los ciudadanos de Macedonia tienen miedo, después de que algunos países clausuraran sus fronteras.
"Esperamos que la UE encuentre la capacidad para resolver el problema, porque tengo miedo de que se convierta en un conflicto local para los estados más débiles de Europa" , dijo Dimovski.