SERPIENTES Y ESCALERAS

el

EL PAN, SIN LIDERAZGO Y CON LA

CUNA CALDERONISTA

SALVADOR GARCÍA SOTO

El escenario para el principal partido opositor en México no luce nada fácil de cara a los próximos comicios intermedios. Los propios panistas reconocen que, tras la derrota de 2018 y el desgaste que sufrieron por la fractura interna que provocó su excandidato presidencial Ricardo Anaya, el panismo se quedó sin liderazgos fuertes y con una división aún latente entre la dirigencia nacional, encabezada por Marko Cortés —quien no acaba de consolidar su presencia y liderazgo partidista— y los 11 gobernadores de Acción Nacional que tratan de llenar ese vacío pero tienen enfrente el férreo control presupuestal del presidente López Obrador.

En esas condiciones y sin un líder nacional que los aglutine, el panismo se propone el ambicioso objetivo de “romper la mayoría de Morena y de López Obrador” en la Cámara de Diputados, para lo cual tendrían que ganar al menos 100 distritos electorales, algo que no se ve fácil ante la fuerza con la que, a pesar de su caída en las encuestas, llegará el Presidente a los comicios y las tendencias que, con todo y sus pleitos internos, siguen favoreciendo al partido gobernante.

Pero por si enfrentar a López Obrador y a sus programas sociales fuera poco, el PAN tendría muy probablemente en los comicios de 2021 otro problema si México Libre, del expresidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala, obtienen el registro como nuevo partido político. La organización de los Calderón va directamente por el voto panista y terminará mermando la base electoral de Acción Nacional y afectando sus posibilidades de triunfo en los distritos y estados tradicionalmente blanquiazules.

Además la renovación de 13 gubernaturas que estarán en juego, 4 de ellas gobernadas actualmente por el PAN (Chihuahua, Nayarit, Baja California Sur y Querétaro), también es un elemento que va a impactar la votación en los comicios intermedios. En la mayoría de los estados en disputa para 2021 las encuestas favorecen hoy en día a Morena, por lo que a Acción Nacional le irá bien si logra mantener los cuatro estados que hoy gobierna y, aun así, es muy probable que la votación para gobernador arrastre también a la elección de diputados y eso termine por favorecer a la 4T.

En ese dilema el PAN está revisando la posibilidad de hacer alianzas con distintos partidos, especialmente con Movimiento Ciudadano, sobre todo en los estados del occidente del país en donde MC tiene fuerza; con el PRI de plano la dirigencia nacional panista descarta alianzas electorales, aunque hay una propuesta para buscar, si no coaliciones formales, sí una especie de “voto cruzado” con los candidatos priistas en algunos distritos, en donde cada uno de los partidos apoye al otro de facto para garantizar el triunfo de sus candidatos en aquellos distritos donde uno u otro tengan posibilidades de ganar.

La relación entre los gobernadores y el dirigente nacional, Marko Cortés, no es la mejor y las secuelas de la fractura que provocó Ricardo Anaya siguen presentes; pero aun así es muy posible que a la hora de definir candidaturas, tanto a diputados federales como a gobernadores, Marko opte por dejar en manos de los gobernadores las principales definiciones de candidatos, para que sea cada gobernador el que se responsabilice de operar y sacar adelante los comicios federales y locales en su entidad.

Dependiendo de cómo le vaya en la aduana de 2021, los días de Marko Cortés en la dirigencia parecen contados. Ya hay incluso gobernadores que empiezan a moverse en pos de la presidencia del PAN, algunos incluso con miras a un proyecto presidencial en 2024. Es el caso, por ejemplo del gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, quien recientemente hizo modificar la ley en su estado para adelantar la fecha de su informe de Gobierno, para que en vez de darlo en noviembre, pudiera darlo el próximo 7 de marzo. Ese cambio legal, dicen cercanos al gobernador tamaulipeco, tiene por objeto que el próximo año, después de los comicios de julio de 2021, Cabeza de Vaca esté en posibilidades de dejar la gubernatura, antes de su quinto año, para lanzar su campaña por la dirigencia nacional del PAN.

La jugada tendría un doble efecto: por un lado Cabeza de Vaca buscaría suceder a Marko Cortés, que termina su periodo oficialmente en noviembre de 2021, y por el otro, al mismo tiempo que desde el CEN del PAN comienzan a preparar una posible candidatura presidencial en 2024, también al dejar un gobernador sustituto en su estado, posibilita que no sea él quien apoye primero la candidatura a gobernador de su hermano Ismael García Cabeza de Vaca y, si éste gana el estado en 2022, que la transición de gobierno no sea entre dos hermanos. Ese modelo, dicen, es una mezcla de lo que hicieron en su momento los priistas Humberto y Rubén Moreira en Coahuila, y en el PAN, el difunto Rafael Moreno Valle en Puebla.

Veremos cómo le va al PAN primero con sus conflictos internos y luego con la fuerte competencia en los comicios del 2021 en donde, además de enfrentar a la fuerza de López Obrador y la 4T, también tendrá que enfrentar a la cuña calderonista con su México Libre. Y como dice el dicho, para que la cuña apriete, ha de ser del mismo PAN.

NOTAS INDISCRETAS…

En medio de todas las complicaciones para el panismo, está también la ambición de Ricardo Anaya de regresar en 2021 a un cargo de elección. El excandidato presidencial que causó, en buena medida, la debacle y la división panista, quiere ser candidato a diputado y anda apurado tratando de resolver sus asuntos legales para ver si le alcanza para un regreso por la puerta de San Lázaro… En materia de conflictos en este momento, éramos muchos y parió la maestra.