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CIENFUEGOS: LA PAPA CALIENTE QUE NOS REGRESA EU

RAÚL RODRÍGUEZ CORTÉS

Lo que se esperaba de la segunda audiencia del general Salvador Cienfuegos Zepeda en la Corte Federal de Nueva York, dio un vuelco inesperado el martes por la tarde, tras conocerse que la fiscalía estadounidense solicitó a la jueza Carol Bagley Amon aceptar el retiro de los cargos por narcotráfico y lavado de dinero fincados al exsecretario de la Defensa Nacional, para que sea investigado y en su caso imputado, conforme a la ley mexicana.

Una declaración conjunta firmada por los fiscales generales de Estados Unidos y México, William P. Barr y Alejandro Gertz Manero, respectivamente, dio cuenta de la decisión. Explicó que la fiscalía mexicana abrió su propia investigación al enterarse de los cargos y la detención en Los Ángeles del extitular de la Sedena, ocurrida el 15 de octubre pasado y que, a petición de ella, le fueron entregadas todas las pruebas del caso en un expediente de más de 700 hojas.

Éstas fueron recibidas hace una semana, el pasado miércoles 11 de noviembre, según informó el canciller Marcelo Ebrard en una conferencia de prensa en la que explicó que el general Cienfuegos será repatriado y llegará a México como un ciudadano mexicano, sin cargos en Estados Unidos, que será recibido aquí por la FGR, instancia que tiene abierta una investigación en su contra y que definirá los pasos a seguir.

Si nos atenemos al contenido de un documento oficial del Departamento de Justicia de Estados Unidos (una copia del cual tiene esta columna), la solicitud a la jueza Bagley Amon de que desestime los cargos, fue hecha desde el lunes 16 de noviembre, acompañada de una petición de secrecía, ya que un acuerdo inicial de las fiscalías planteaba que se diera a conocer en la audiencia de hoy. La jueza no lo concedió por lo que el asunto se hizo público.

Pero sí aceptó recibir el pedido en el que se advierte que Estados Unidos puede restaurar “sin prejuicio” los cargos contra el general Cienfuegos y que éste acordó salir del país “voluntariamente”, pero acompañado de agentes del Servicio de Alguaciles (marshals).

Una extraña repatriación, más aún porque el documento de marras precisa que “la ejecución del retiro de cargos ocurrirá cuando aterrice en México y quede en libertad”.

De lo anterior se puede inferir que la jueza Carol Bagley Amon aceptará la desestimación de cargos, que hoy mismo o a más tardar mañana saldría del Metropolitan Detention Center de Brooklyn, cárcel de alta seguridad en la que ha pasado los últimos días y que, probablemente, estaría de regreso en México este fin de semana.

¿Quedará en libertad el general Cienfuegos al llegar a México? Si la investigación de la FGR inició hace un mes (cuando fue detenido el 15 de octubre pasado) y se engrosó con la evidencia entregada por Estados Unidos hace siete días, ¿habrá aquí a su llegada una orden de arraigo, de presentación o de aprehensión?

En la explicación de los fiscales estadounidenses a la Corte Federal de Nueva York también se aducen razones de Estado: “consideraciones sensibles e importantes de política exterior… que pesan más que el interés del gobierno de Estados Unidos de perseguir legalmente al acusado”.

Este argumento es coincidente con lo dicho aquí por Ebrard: una respuesta a la exigencia de México de respeto a su soberanía y una expresión de respeto a las Fuerzas Armadas Mexicanas. Todo esto aderezado con la narrativa diplomática de la buena relación y la eficiente cooperación con un gobierno que, todo indica, va de salida.