
- Emergen durante las lluvias y marcan el inicio de su vuelo nupcial, proceso crucial en el ciclo reproductivo de estas hormigas
LIZBETH ARGÜELLES
TUXPAN
Con las primeras lluvias del año, llegó un fenómeno natural que trae consigo un manjar esperado por muchos tuxpeños, las chicatanas, también conocidas como chicalas, estas hormigas comestibles, que son en realidad "hormigas arrieras" o "cortadoras de hojas", que han llegado al puerto para deleite de los paladares más aventureros.
Las chicatanas emergen durante las lluvias iniciales, marcando el inicio de su vuelo nupcial, un proceso crucial en el ciclo reproductivo de estas hormigas, cada colonia puede albergar hasta cinco millones de individuos, liderados por una reina que puede vivir más de quince años.
Estas peculiares hormigas son conocidas por diversos nombres a lo largo de México, incluyendo nucú, zompopos, cuatalata, sontetas, cachorras, chancharras, tepeoani, nacasma o zompope, su consumo es una tradición ancestral que se remonta al siglo XVI, cuando se les conocía como "tzicatl", que se traduce como "hormiga bolsona" o "hormiga culona", hoy en día, son apreciadas por su versatilidad culinaria; se disfrutan en salsas, integradas en mole o simplemente asadas.
Más allá de la experiencia exótica, las chicatanas ofrecen notables beneficios para la salud, son una fuente de vitaminas A y E, y se destacan por no contener colesterol y por su bajo contenido de ácidos grasos.
Debido a su creciente demanda y a la dificultad para recolectarlas, ya que solo aparecen con las primeras lluvias, el precio del kilo puede variar considerablemente según la región, en Tuxpan el kilo llega a costar hasta los 800 pesos, esto las convierte en un producto verdaderamente exclusivo y codiciado.