
- Vecinos han señalado que muchos conductores y habitantes de las localidades colindantes arrojan sus desechos, sin reparo
IRIS ROMÁN
TUXPAN
A lo largo de la carretera Tuxpan-Cazones, una ruta vital que conecta diversas comunidades, la escena que se repite es preocupante: montones de basura tirados a la orilla del camino. Botellas de PET, envases de vidrio, papeles, llantas viejas y desechos diversos forman parte del paisaje cotidiano, evidenciando una profunda falta de conciencia de los ciudadanos sobre el cuidado del medio ambiente.
Esta vía, que es transitada diariamente por cientos de automovilistas y conecta al municipio de Tuxpan con Cazones de Herrera y otros poblados, ha sido convertida en un basurero a cielo abierto. Aunque existen zonas donde podrían colocarse contenedores o señalamientos para prevenir esta práctica, la realidad es que los ciudadanos han abonado a esta problemática.
Vecinos de la región han señalado que muchos conductores y habitantes de las localidades colindantes arrojan sus desechos sin ningún tipo de reparo. “Aquí la gente tira la basura desde los carros, sin pensar en el daño que están haciendo. No hay cultura de respeto al entorno”, comenta don Enrique, residente de una comunidad cercana.

Expertos en medio ambiente alertan que este tipo de prácticas no sólo afecta la imagen de la región, sino que también tiene graves consecuencias ecológicas. Los residuos contaminan suelos, obstruyen cauces naturales de agua y pueden causar incendios, sobre todo en temporada de calor.
A pesar de los constantes llamados a mantener limpias las carreteras, la falta de concientización y la escasa vigilancia hacen que el problema se agrave con el paso del tiempo.
La carretera Tuxpan-Cazones debería ser un reflejo del desarrollo y la conexión entre comunidades, no un símbolo del abandono ambiental. La solución está en manos de todos: autoridades, ciudadanos y quienes transitan por ella a diario.