
- El evento estuvo acompañado de bailes, cantos y la participación de grupos dancísticos
IRIS ROMÁN
TUXPAN
En un ambiente de nostalgia, fe y profunda identidad cultural, este fin de semana se llevó a cabo la última ofrenda del Ochavario en el Panteón de Alto Lucero, marcando el cierre oficial del 4º Recordatorio de la Vida y la Muerte en Tuxpan.
A pesar de las difíciles circunstancias derivadas de la reciente inundación, la tradición no se detuvo. Con respeto y sencillez, familias, visitantes y la comunidad cultural se reunieron para despedir simbólicamente a las almas de los difuntos, reafirmando la importancia de preservar las costumbres ancestrales que dan sentido a la región huasteca.
El evento estuvo acompañado de bailes, cantos y la participación de grupos dancísticos, generando una atmósfera de unión y respeto en torno a una de las ceremonias más significativas del año. Como manda la tradición, a las 7 de la noche las familias encendieron velas y veladoras sobre las tumbas, dando inicio a la ceremonia en el camposanto de Alto Lucero.
De acuerdo con los organizadores, este año se están llevando a cabo más de 20 Ochavarios en comunidades y poblaciones de la Huasteca Baja, en un periodo de dos meses de ofrendas que coincide con el calendario agrícola y festivo de la región.
Con esta ceremonia, la Asociación “Tuxpan es Más… Cultura, Identidad y Turismo” culminó sus actividades anuales, reafirmando su compromiso con la conservación de las tradiciones que dan sentido histórico y espiritual al municipio.
La ofrenda final del Ochavario no solo despidió a las almas: también recordó la fuerza de una comunidad que, incluso frente a la adversidad, mantiene vivo su legado.