17 de Marzo de 2026

¡Don Proco celebra un siglo de vida!

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  • Prócoro Reyes Cruz: un siglo de trabajo, sueños y ejemplo de vida, marcada por trabajo incansable, aprendizaje y superación

IRIS ROMÁN

TUXPAN

Este 9 de diciembre, el señor Prócoro Reyes Cruz cumplirá 100 años de vida, convirtiéndose en un símbolo de esfuerzo, constancia y amor por el campo para las familias de Nalúa y comunidades vecinas. Su historia, marcada por trabajo incansable, aprendizaje y superación, inspira hoy a varias generaciones.

Nacido en 1925, Don Prócoro comenzó a trabajar desde muy joven junto a sus padres; su padre era ganadero y su madre ama de casa. A los 17 años dejó su hogar en el rancho Nalúa, ubicado por la zona de Ojite, para emprender su primera gran aventura: viajar en avión hasta Tenosique, Tabasco, donde se dedicó al arduo oficio de chiclero, extrayendo chicle de los árboles junto a otros trabajadores.

Tiempo después laboró también en las vías del ferrocarril, donde colocaba y cambiaba los durmientes del tren, un trabajo que requería fuerza, disciplina y gran resistencia.

Con el dinero que logró ahorrar regresó a Nalúa y decidió apostarle al campo de una manera distinta. Fue el primer hombre del rancho en sembrar naranja y mandarina, convirtiéndose en pionero de este cultivo en la región. Su producción llegó a ser impresionante: una tonelada por semana, y en temporadas altas alcanzaba hasta 30 toneladas, llenando camiones de 15 toneladas cada uno. Además, llegó a tener casi 600 árboles de mandarina.

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Su amor por la tierra lo llevó también a la producción de caña y al aprendizaje del proceso para hacer piloncillo, actividad que realizaba en una molienda donde trabajaban algunos de sus tíos. Con tres hectáreas de caña, su esfuerzo siempre fue constante.

En 1995 incursionó en otro cultivo complejo y valioso: la vainilla. Instaló un invernadero, vendió la vaina y también el extracto líquido, demostrando una vez más su capacidad para innovar y salir adelante.

Pese a su edad, Don Prócoro continúa activo. En la parte trasera de su casa sigue sembrando maíz, frijol, pimienta y naranja. Además de trabajar sus propios árboles de pimienta, compra la cosecha de vecinos y pobladores del rancho, la procesa y posteriormente la comercializa con un comprador de Álamo–Temapache, apoyando así la economía local.

Durante su vida también se dedicó a la cría de puercos de engorda, llegando a tener hasta 30 animales. Su capacidad para encontrar alternativas de ingreso ha sido clave para sostener a su familia y cumplir sus metas.

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Este año, uno de sus mayores sueños se hizo realidad: viajó nuevamente a Tabasco y recorrió parte de la ruta del Tren Maya, deseando volver a los lugares donde trabajó de joven y revivir esa etapa tan importante de su vida.

Hoy, a punto de cumplir un siglo, Don Prócoro sigue con una vitalidad admirable. Lee el periódico todos los días, se sube aún a los árboles para cortar fruta y conserva un espíritu inquieto, fuerte y lleno de sueños.

Su vida es un recordatorio de que la disciplina, el trabajo honrado y el amor por lo que se hace pueden construir historias extraordinarias.

Este 9 de diciembre, su familia conformada por dos hijas, tres hijos y 18 nietos, junto con su comunidad celebran no solo sus 100 años, sino todo lo que ha sembrado —literal y simbólicamente— durante un siglo completo.

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