Fábulas 30/7/18

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No Ve la RAE (Novelea RAE)

Por Sabina Berman

El 8 de marzo del año 2018 una huelga nacional de mujeres paralizó a España y las avenidas de sus ciudades se abarrotaron con millones de mujeres que reclamaron la igualdad ya, ya, ya, no en otro siglo, ahora.

El novelista de nuestra fábula, pongámosle por nombre Javier Gómez y Gómez, se cruzó con la manifestación en una plaza de Madrid, pero al irse escurriendo de cuerpo de mujer en cuerpo de mujer, nada le llamó la atención, excepto una cosa que fue escuchando. Los discursos que salían por los altavoces usaban un ofensivo lenguaje inclusivo.

Las ciudadanas y los ciudadanos. Los y las españoles. Las portavozas.

El maldito lenguaje inclusivo y gramaticalmente incorrecto que era la moda en la televisión, la radio y los otros medios. Una plaga tan dañina que a últimas fechas algunos políticos hombres hablaban en plurales femeninos.

-Nosotras en nuestro partido… -escuchó en la televisión decir a uno con cara de joto.

Gómez y Gómez dejó caer con rabia su portafolios en su escritorio, con las quijadas apretadas sacó de una bolsa de su saco el celular y tecleó con la concentración de quién teclea el código para soltar una bomba atómica. Y de un último teclazo la soltó: Es insoportable el maltrato por doquier al idioma español. Solo los maricones que temen ser llamados machistas están cediendo a las talibancitas tontas de la pepitilla. Yo, el viejo león, ¡jamás! ¡Pum! La pequeña bomba atómica se volvió rápidamente viral, y él complacido se quitó el sacó y siguió trabajando al ordenador en su novela Los tipos cabrones no bailamos aunque la música sea ensordecedora.

Bueno, resulta que igual que el estimado novelista de nuestra fábula, el gobierno de derecha no vio en esa manifestación inmensa el anuncio de un cambio de época, y reaccionó a la petición de las millones de manifestantes como si hubiera cruzado una mosca.

En julio, cuatro meses después de la manifestación, ese gobierno fue depuesto, hay que decirlo: no sólo por esa ceguera, pero también por ella. Y el partido de izquierda tomó el poder.

-El mandato social es muy claro -declaró el nuevo presidente, uno de los hombres más guapos del planeta. (La última afirmación no tiene nada que ver con la historia que narro, pero es cierta.) -Las mujeres quieren y tendrán igualdad. Este será un gobierno feminista.

Al nombrar su gabinete empezó a refrendar la promesa. 11 ministras y 6 ministros. Días después de los nombramientos, la vicepresidenta del nuevo gobierno anunció que la intención era modificar a España de verdad.

Para empezar, los problemas de las mujeres -feminicidios, violencia sexual, explotación laboral, doble jornada- serían combatidos no como problemas de un colectivo, sino de una mayoría, porque las mujeres eran una mayoría.

-Ah, y la Constitución será redactada en lenguaje inclusivo -finalizó- Para ello estoy comisionando su revisión a la Real Academia Española de la lengua.

Nuestro novelista llegó para el efecto a la sede de la RAE, con las quijadas trabadas. Es curioso, ninguno de los académicos vio en aquella reunión una pequeña anomalía. Los académicos que discutirían si la Constitución estaba redactada en lenguaje sexista, eran 38 hombres y 8 mujeres.

Tal vez por eso les fue tan sencillo llegar a una decisión, que su presidente anunció a los medios:-La RAE no ve problema alguno en la Constitución. En sus numerosos plurales en masculino tengan la certeza que están incluidas todas las mujeres. Se explicó más:-En todo caso, la RAE no decreta cambios a la lengua. Recoge de las calles los cambios ya ocurridos. Y así la RAE volvió a no ver lo evidente. Que el mero hecho que la vicepresidenta de España les enviara la Constitución para volverla a redactar era un cambio mayor ya ocurrido.

Fue entonces que nuestro estimado novelista tecleó en su celular otra bomba nuclear, cifrada en su expresivo lenguaje metafórico: Si la RAE se baja los pantalones y ofrece el culo a la vicepresidentita, me voy de la puta RAE dando un puto portazo. ¡Pum! El tuit se volvió de nuevo rápidamente viral y más tranquilo nuestro novelista anunció en un siguiente tuit que saldría de gira para promocionar su nueva novela, cuyo título había modificado un poco para volverlo más enfático: Los cabrones no bailamos con la música de los tiempos, al contrario: nos ponemos más cabrones. Un título que por cierto llenaba toda la portada.

Al día siguiente la vicepresidenta comentó en el Congreso que difería de la RAE.

-La desaparición de las mujeres, cortesía de los plurales masculinos, sí tiene un efecto que rebasa lo simbólico. La gramática es política.

Esperó un instante antes de concluir:-Se me escapa el por qué no lo ven los académicos y las académicas, pero… -Tomó un sorbo de un vaso de agua… -Pero si la RAE no acepta la comisión de transcribir la Constitución a un lenguaje no sexista, lo harán otros y otras especialistas.

-Es decir -le dijo Gómez y Gómez a un amigo académico- la maldita talibancita de mierda dice: o sí o sí.

Tomaban un wisky en la luz tenue del vestíbulo de un hotel.

-¿Qué talibancita? -preguntó el otro académico, con una voz desanimada.

-La vicepresidente de España -se enrabió más Gómez y Gómez.

-¿No es esa la historia del lenguaje? -dijo el otro. -Las normas las pone quién manda.

-Es decir que te declaras impotente -lo asaltó Gómez y Gómez.

-Ese es otro tema, un tema irremediable de edad -dijo el otro con tristeza. -Pero volviendo a lo del lenguaje: hay que reconocerle algo a la tipa. No nos quiere obligar a volver la Constitución un texto en femenino. Quiere que nombremos a las mujeres y a los hombres.

-¿Ergo? -ladró la palabra Gómez y Gómez.

-No sé, que tal vez eso es la igualdad. Y otra cosa, aunque te incendies más…

-Dispara.

-Lo que nos ofrece es una oportunidad histórica: que las nuevas reglas de la lengua las dilucidemos los académicos y las académicas de- No terminó la frase porque Gómez y Gómez le aferró la mano sobre la mesita que mediaba entre ellos.

-Escucha cobarde traidor maritonto vende-culo-. Le agarró con la otra mano la corbata y la jaló hasta que sus narices se encontraron en las puntas. -Ni estamos viejos ni la impotencia es irremediable.

Existe el Viagra.

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