9 de Julio de 2026

El juego de la pelota despertó gran interés entre los conquistadores

 

  • “El interés que despertó esta práctica fue tal, que Hernán Cortés llevó a varios jugadores de ullamaliztli y parte de su equipamiento a la península ibérica para presentar el juego al rey Carlos V.

Agencia

CDMX

Después de la Conquista, el juego de pelota o teotlachco mexica “fue considerado por las autoridades españolas una práctica asociada a creencias contrarias a la religión cristiana y, debido a su estrecha relación con los rituales indígenas, fue progresivamente restringido, y en algunos casos, castigado”.

Esta referencia histórica se describe en la exposición El juego de pelota en Tenochtitlan, que se inauguró ayer en el Museo del Templo Mayor, donde hasta finales de septiembre se podrán apreciar más de 100 piezas relacionadas con esta estructura ritual, también llamada El juego de los dioses, cuyo único fragmento visible en la actualidad fue descubierto por el Programa de Arqueología Urbana (PAU) en 2014 y se encuentra bajo los cimientos del Hotel Catedral, en la calle Guatemala número 16.

En el recorrido por la exposición temporal, con museografía de Bianca Moreno y curada por Raúl Barrera Rodríguez, director del PAU, así como por los también arqueólogos Lorena Vázquez Vallín y Eduardo Matos Moctezuma, se explicó que “las crónicas señalan que Moctezuma mostró el juego de pelota a Hernán Cortes, quien quedó impresionado por la destreza de los jugadores. Los europeos también se sorprendieron por las propiedades de las pelota de hule, un material desconocido en aquel continente, pues a diferencia de sus pelotas, que solían estar infladas o rellenas de plumas, las de hule poseían una extraordinaria capacidad de rebote y movimiento”.

Vázquez Vallín precisó: “el interés que despertó esta práctica fue tal, que Hernán Cortés llevó a varios jugadores de ullamaliztli y parte de su equipamiento a la península ibérica para presentar el juego al rey Carlos V. Las exhibiciones realizadas en Europa despertaron gran curiosidad entre los espectadores, convirtiéndose en uno de los primeros encuentros de ese continente con una de las tradiciones más representativas de Mesoamérica”.

La trascendencia del juego de pelota “sobrepasaba el simple entretenimiento y aunque cada sociedad le otorgó sentidos particulares, según las evidencias arqueológicas, históricas e iconográficas, esta actividad estaba estrechamente ligada a los astros, la guerra, la fertilidad, los ciclos agrícolas y la renovación de la vida”, puntualizó el director del PAU, quien dijo que “mediante los partidos los grupos buscaban resolver conflictos políticos, disputas sociales o rivalidades”.

En el montaje sobresale la ofrenda de conjuntos de vértebras cervicales, asociada con el teotlachco mexica, al ser hallada en las escalinatas del juego de pelota durante las excavaciones del PAU. “Se identificaron los cuellos de 32 individuos que fueron colocados como ofrenda tras haberse hecho un ritual de sacrificio. Sus características sugieren que el cuello punto del cuerpo, del que brota la sangre fertilizadora, fue un símbolo de regeneración vital”, detalló Lorena Vázquez Vallín.

 

Entre el centenar de piezas también se observan objetos provenientes de ofrendas de diversas épocas, así como dos pelotas de hule de más de 3 mil años, del sitio arqueológico El Manatí, del Centro INAH Veracruz, así como cinco esculturas con representación de pelotas de hule de 15 centímetros de diámetro descubiertas a principios del siglo XX por Leopoldo Batres en la calle Guatemala, las cuales “por su ubicación sabemos que están asociadas con el teotlachco”.

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