
A continuación una historia que ofende e indigna, no sólo por el abuso y la arbitrariedad, sino por la institución que comete tal atropello.
Es el caso de una mujer —a la que llamaremos la señora Ruiz—, que ha laborado en instituciones públicas y que en 2013 se contrató en reputado organismo autónomo del Estado Mexicano, que pagaba sus servicios bajo el régimen de honorarios asimilables a salario.
Luego de ser contratada, la señora Ruiz solicitó prestaciones médicas y su empleador ofreció un seguro de gastos médicos mayores con tarifa preferencial como parte de la plantilla del órgano autónomo. La señora Ruiz pagó su póliza con vigencia del 31 de diciembre de 2013 al 31 de diciembre de 2014.
En mayo de 2014 en una revisión ginecológica de rutina se le diagnosticó Cáncer de endometrio. Al continuar los estudios detectaron dos nuevos tipos de cáncer: de mama y páncreas. Se sometió a cinco cirugías entre el 12 de junio y el 19 de julio de 2014. Por ello permaneció semanas en el hospital, para luego iniciar un severo tratamiento de quimioterapia.
En noviembre del mismo año —y ante el cambio de titular del organismo autónomo—, la señora Ruiz acudió a la Dirección de Recursos Humanos para confirmar el registro de su incapacidad y entregar el informe médico en donde detallaba su estado de salud y los ciclos de quimioterapia pendientes.
En diciembre solicitó ver al presidente del órgano autónomo o a su secretario particular, para exponer su situación de incapacidad y buscar la renovación de su contrato, que vencía el 31 de diciembre de 2014.
La señora Ruiz intentaba que su incapacidad fuera reconocida para terminar su tratamiento —en marzo de 2015—, y la aplicación de 30 sesiones de quimioterapia y 30 de radioterapia.
Llamadas y visitas y nunca fue recibida por alguna autoridad. En enero de 2015 al intentar renovar su seguro de gastos médicos de manera individual, se enteró que el área de Recursos Humanos la había excluido de la carta cobertura.
Dicha carta se entrega a la aseguradora que gana la licitación para que los trabajadores puedan continuar con el beneficio y para que aquellos que ya no formen parte de la nómina puedan renovar su seguro de manera individual.
Sin embargo, de manera dolosa la señora Ruiz fue excluida de la carta cobertura en diciembre de 2014, a pesar de que permanecía vigente su póliza y su contrato de trabajo. A causa de esa irregularidad debió cancelar su tratamiento, que debía reiniciar en enero de 2015.
Al percatarse de la exclusión de la carta cobertura, solicitó la constancia de que había sido parte de la flotilla durante 2014, la cual se le proporcionó el 29 de enero de 2015, sólo después de haber amagado con un plantón afuera de las instalaciones del organismo. Hasta ayer, Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer, nadie le había hecho caso.
La señora Ruiz trabajaba en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, cuyo titular, Luis Raúl González Pérez, hace días pronunciaba en la ONU ardorosos discursos sobre la violación sistemática de los derechos humanos en el Estado Mexicano. Todo mientras la CNDH violenta garantías elementales de una empleada a la que ofende y humilla.
Congruencia de una institución que sigue como mero instrumento político. Y sí, la CNDH se pudrió. Al tiempo.
EN EL CAMINO. A propósito, para denunciar violación de sus derechos humanos, Marcelo Ebrard acudió a la CNDH en donde fue atendido con prontitud. Vale recordar que en su gestión en el GDF, Marcelo siempre despreció los derechos humanos. ¡Ver para creer!