
Los líderes del PAN y el PRI saben que no pueden aglutinar mucha gente si convocan a una marcha con sus colores y en nombre de sus partidos, así que, desde hace algunos años, buscan cómo nombrar a esa masa dispersa que los sigue, a pesar de todos.
Antes fue la Marea Rosa, luego la sociedad civil, ahora es la generación Z, pero en esencia siguen siendo los mismos y así lo confirman los asistentes a la marcha cuyo protagonismo les impulsa aparecer ante los reflectores de los medios.
Ahí estuvieron Guadalupe Acosta Naranjo, Emilio Álvarez Icaza, Vicente Fox, Fernando Belauzarán, Rafael Loret de Mola, conductores de noticias de TV Azteca, y otros identificados con partidos políticos.
La transmisión del Grupo Azteca, que de ahora en adelante se llamará, para evadir más impuestos, Operadora Mexicana de Televisión, empezó a denunciar represión de la policía cuando todavía no llegaban los contingentes al zócalo. Es decir, la mentira se adelantó y mostró su falsedad.
Lo sucedido en la marcha pareciera convertirse en un hecho diferente al que narran los medios, los cuales reiteran que hubo represión.
El saldo fue de 100 policías agredidos, 60 de ellos atendidos en el lugar, mientras que 40 fueron trasladados a un nosocomio. Además, se atendió 20 civiles por diferentes lesiones.
Tanto el secretario de Seguridad como el de Gobierno, reconocieron la actuación de los uniformados, quienes únicamente intervinieron cuando comenzaron los hechos violentos.
La generación Z sirvió de pretexto para sustituir fracasos anteriores, aunque éste fue el mayor de todos, porque cada vez asiste menos gente a las convocatorias de la derecha, a pesar de los incidentes recientes ocurridos en Uruapan, cuando consideraron podría incluso derrocar a Morena y tumbar a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Los medios realizan dos tareas paralelas e intensas, primero afirmar que hubo represión y segundo, legitimar a la Generación Z como un movimiento social nutrido y de jóvenes, lo cual es mentira.
La marcha que se anunció multitudinaria no llegó ni a los 15 mil asistentes. Se dijo sería pacífica e hicieron destrozos, su propósito era obligar a la población a pensar que la inseguridad sigue siendo el problema principal de México.
El líder nacional del PRI, Alejandro "Alito" Moreno se pronunció en sus redes sociales diciendo que "el cobarde narcogobierno de Morena, se esconde tras las vallas de la soberbia y lanza gases contra las juventudes que luchan por un México con rumbo". Pero el sempiterno líder del PRI no asistió a la marcha.
Ese sábado la derecha marcho tratando de esconder bajo el disfraz de la violencia su verdadero rostro, más agresiva, y desafiante, portando imágenes guadalupanas y banderines blancos, aparentemente pacífica pero cargada de petardos, cohetones, pedradas y bombas de humo, herramientas para tumbar las vallas, gas pimienta, etc.
Mientras los manifestantes gritaban queremos paz realizaban destrozos en lo que encontraban a su paso.
Los sombreros, al estilo Carlos Manzo se vendían a 150 pesos en un tendido a media plancha del zócalo, pero no era necesario, porque colaboradores del partido Somos MX, los regalaban al que lo solicitara.
Grupos bien organizados de encapuchados realizaron ataques a las vallas del Palacio Nacional. Con martillos, esmeriles y marros rompían adoquines para lanzarlos sobre y contra las vallas.
Los pocos asistentes de la auténtica Generación Z, se vio rebasada en número por sus mayores, muy mayores pero padres, abuelos y tíos les dedicaron la marcha como para darles ánimos.
Más de una coincidencia mostraba al verdadero organizador de este evento que más parecía un montaje que una protesta social. Los asistentes elogiaban al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, con quien el evasor fiscal, Ricardo Salinas Pliego se había reunido semanas antes.
El delincuente común llamado Ricardo Salinas prefiere incendiar el país antes que pagar lo que le debe al SAT. Se ha dedicado a movilizar a los productores de maíz.