Por NINA SALGUERO
Una de las cosas que más me impresionaron en mi infancia fue escuchar de la Sagrada Rota Romana; no sabía qué significaba, pero la lógica infantil indicaba que la palabra Rota era que algo se rompía y no estaba muy lejos de ser cierto, pues se rompía una relación matrimonial. La Rota Romana es un tribunal de apelación de la Santa Sede, uno de los más altos hasta que el Papa Francisco descubrió anomalías y el lucro que algunos eclesiásticos hacían de los trámites para anular el matrimonio; solo algunas personas de nivel económico alto lograban, con un buen moche, que lo prometido en el altar, “Hasta que la muerte nos separe”, se anulara y que la Rota negociara y favoreciera al mejor postor; los jodidones tenían que vivir separados y si buscaban pareja, eran sujetos al pecado de adulterio.
El mismo Papa Francisco tramitó la nulidad matrimonial de una de sus sobrinas cuando aún no era Pontífice y el trámite tardó cerca de cuatro años; no es algo fácil, no se trata de anular el matrimonio a tontas y a locas, las reformas que este Pontífice ha realizado son históricas.
Algunos de los impedimentos son los casamientos entre menores de edad, 16 años para el varón y 14 para la mujer, impotencia, impedimento de disparidad de cultos, impedimento de voto público y perpetuo de castidad en un instituto religioso, de rapto, de crimen, consanguinidad, por carecer de uso de la razón, por grave defecto de discreción de juicio, simulación total del matrimonio a exclusión de una propiedad esencial correspondiente al canon 1101, nulidad por atentar contra el matrimonio bajo condición de futuro o bajo condición de pasado o de presente que no se verifica; otro motivo es matrimonio contraído por violencia o miedo grave y, entre otros, incapacidad de asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causa psíquica. Solo dos Papas antes que Francisco habían realizado algunas reformas.
El Código de Derecho Canónico se modifica en 21 reglas, y los obispos tienen hoy por hoy una responsabilidad enorme; la revolución franciscana, como se ha dado en llamar a los cambios dirigidos especialmente a los menos favorecidos o pobres, ha sido recibida con beneplácito, ya que algunos trámites eran demasiado costosos y tardaban muchos años, hoy estos procesos llevarán un año aproximadamente como tope, pudiendo ser en un menor lapso. El Papa menciona la gratuidad en estos servicios, pero menciona algo que es justo y recalca: “Salvo la justa y la dignidad salarial de los operadores de los tribunales”.
Los obispos por su parte asumen nuevas e importantes responsabilidades, tendrán que buscar a los clérigos que conformarán los tribunales diocesanos para tal fin.
El matrimonio es un sacramento indisoluble que bajo circunstancias muy, muy especiales será nulificado, no es desechable, tampoco es algo light, es en ocasiones absolutamente necesario, aun para el Episcopado que está empapado en el Código de Derecho Canónico
La responsabilidad delegada es algo que muestra el deseo del Pontífice de recuperar a todos aquellos que ante los larguísimos trámites de la Sagrada Rota, los altos costos de los mismos, se alejaron de la Madre Iglesia; el Papa ha declarado en varias ocasiones que siempre ha “perseguido la máxima ley, la salvación de las almas”.
Respecto a la apelación, “sería rara, porque existe el acuerdo de las partes y hay hechos evidentes sobre la nulidad; en presencia de elementos que sugieran la apelación meramente dilatoria e instrumental, el recurso podrá rechazarse”, declaró Monseñor Bunge.
Bien, amigos, pues el Paquete Económico 2016 ya está en la Cámara Baja, fue entregado en tiempo y forma por Luis Videgaray, titular de la Secretaría de Hacienda; esta nueva legislatura inicia, nuestros representantes estarán bastante ocupados en analizar, aprobar o derogar las leyes, como mandantes estaremos atentos al 2016, que prácticamente ya está en puerta.
No podemos dejar de mencionar la visita del Embajador cubano Dagoberto Rodríguez Barrera, la Consulesa María Luisa Fernández, Fidel Orta, Consejero Cultural y René González, uno de “Los Cinco” acusados injustamente de terrorismo por el Imperio, sufriendo la privación de su libertad. “Los Cinco” han sido recibidos por mandatarios de los diferentes países de América.
Para despedirnos, unas breves palabras que René González escribió a Fidel Castro.
Carta de René a Fidel: "En los duros años de prisión y ensañamiento nos acompañó siempre la certeza, infundida por usted, de que la rendición es impensable para un revolucionario. También nos acompañó la convicción de que perseverar y resistir, a la corta o a la larga, es el único camino hacia la victoria. El regreso de nuestros tres hermanos el pasado 17 de diciembre, en materialización de su profecía hecha años atrás, nos demostró una vez más que esas lecciones siguen vigentes".