19 de Marzo de 2026

Por NINA SALGUERO

Estar frente al nieto de Doroteo Arango mejor conocido como Francisco Villa, “El Centauro del Norte” fue una experiencia única, su nieto que lleva su nombre narra la vida de su abuelo de forma amena y sencilla con anécdotas  que enfocan pasajes que hacen revivir y transportar el pensamiento y entrar al fragor de la batalla, evocando  rostros sudorosos, cansados, pero que demuestran fidelidad a su General, pero sobre todo un amor a la causa.

Los rasgos de Francisco Villa III, recuerdan a su ilustre abuelo, su mirada trata de esconder el orgullo de ser quien es, pero al momento de escudriñar las pupilas, transmite el inconfundible mirar del Centauro; a diferencia de su antepasado revolucionario, él declara ser fiel a una sola mujer, mientras que Pancho Villa, tuvo 28, poquitas comparadas con un harén o con el fundador de los mormones, quien tuvo 127,¡Ay Dios! si yo hubiera vivido en tiempos de mi General, me agarro de la cola del caballo y lo sigo, verdad de Dios que ¡sí!, dije cola del caballo...¿eh?

Villa fue Gobernador del estado de Chihuahua, emitió su propio papel moneda, de acuerdo al historiador Gustavo Vergara, provocó una inflación, pero eran tiempos inestables y él sabía lo que hacía; Villa fundó 50 escuelas, la primera se llamó “Felipe Ángeles”, el General de origen hidalguense.

Estigmatizado como bandolero, cuatrero y todos los epítetos degradantes, los cuales no hicieron mella en el ánimo del pueblo, su lucha parece que aún no termina, pues la revolución que pervive es hoy por hoy, lo que él hubiese querido, una revolución que transforme al pueblo con base en la educación.

En los centros espíritas aparece la figura de Francisco Villa, a él se le venera como a un santo en el estado de Chihuahua, así como se le venera al Che Guevara en Bolivia, la muerte de ambos revolucionarios con tintes violentos, ha llevado a sus devotos a la certeza de que su vida cambia, y no da temor ni vergüenza platicar de ciertos aspectos metafísicos en los cuales el espíritu del General se sigue manifestando.

Se tiene contemplado  un ambicioso proyecto de convocar  a los descendientes  de los personajes de la revolución y en una mesa redonda poder reunirse para realizar una tribuna; donde el tiempo que aclara las cosas, de giros importantes a la historia, estaremos pendientes.                                                   

Muchos eventos quedaron registrados en la memoria colectiva de la humanidad, el huracán Katrina a cinco años de haber concluido el siglo XX; en México el jueves 19 de septiembre de 1985, un temblor que enlutó al país, pero que marca el inicio de un sistema de protección a la ciudadanía hoy por hoy y tomado como guía por varias naciones, perfeccionado en el 2008 en México y mejorando cada vez más; y apenas iniciando el milenio en el 2001, el atentado terrorista a las torres gemelas, el corazón financiero de los Estados Unidos, que mostró una vez más lo vulnerable que puede ser una nación, aún la más poderosa del  mundo;  fue justo un día 11 de septiembre cuando se pudo observar en tiempo real, como las personas se arrojaban al vacío, de igual forma como el cuerpo de bomberos reaccionó con valor y  hubo innumerables muertos, quizá los hijos o los padres que jamás regresaron a sus países de origen, lo que uno observaba en la tv, era realmente pavoroso, el mismo  infierno y era tan impactante, así como triste, que superaba el morbo y muchas personas derramaron lágrimas, mientras que otras mencionan que abrazaron sus televisores enviando su bendición, después  recuperadas las voces de los terroristas  se escuchó como aseguraban que no pasaría nada, algunos les creyeron, pero otros ante la inminente muerte, lograron grabar un mensaje a sus seres queridos para la posteridad, hubo héroes como el piloto que evitó que uno de los aviones se impactara contra el pentágono.

 

Y aquí en Tuxpan varias tragedias a través de los años, la última inundación en 1999, nadie esperaba nada; solo un viejecito recomendaba “compren agua, compren latas de sardinas, compren galletas”, pocos hicimos caso; luego las aguas se juntaron primeramente en una suave caricia en la esquina de Juárez y Zapata, para convertirse después en las aguas negras que invadieron casi todo; una de las inundaciones que dejaría muchos damnificados en las colonias del municipio y en la zona Norte, diferentes rostros de la tragedias, pero es cuando nace algo que jamás le podrán quitar a la gente noble, LA SOLIDARIDAD.

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