19 de Marzo de 2026

-After Dark de Haruki Murakami

Por Nancy Jácome

En cada capítulo hay un reloj, que te marca la hora de la noche en la que te encuentras. Si bien no me dejó la misma sensación de nostalgia que logró Tokios Blues en mi corazón, esta vez Murakami me sorprendió con otro tipo de narración y mucho misterio en algunos de sus capítulos.

De repente me sentía cámara de cine, grabando lo que hacen las protagonistas, sobre todo esas escenas en las que no hay diálogo, pero que te describen el lugar. No eres como un narrador, porque no hay narrador, eres una cámara moviéndote por una habitación, pero en otro capítulo si hay un narrador.

Mari  Asai se encuentra a altas horas de la noche leyendo un libro, en un restaurante de paso, principalmente más para evadir la llegada a su casa, que porque la haya dejado el tren. En su breve estancia en el restaurante familiar se encuentra con Takahashi, un joven que habla hasta por los codos y que en un tiempo atrás fue una cita obligada de Mari hecha por su hermana mayor, quien por cierto es muy guapa.

El joven se detiene para preguntarle a Mari sobre su hermana Eria Asari y es aquí donde comienza la historia que tardé mucho en entender. Definitivamente hay un sentimiento de confusión. Es media noche y no sabes lo que una chica de 19 años hace a esa hora, ya que también hay una prostituta que fue golpeada y la mafia china a la que pertenece.

De noche todo es diferente y lo que por la mañana podría ser algo trivial, por la noche toma una relevancia épica. En solo una noche cuatro historias se entrelazan, cuatro historias que no tienen nada que ver y a la vez tienen todo. Un punto en común.

Takahashi le habla sobre Mari a una mujer que dirige un hotel de paso o un hotel de amor, porque urgentemente necesita alguien que hable chino. Han golpeado a una prostituta y la han dejado sin ropa. Lejos de ahí en una empresa un trabajador se encuentra resolviendo los problemas del mundo a media noche y un dolor de manos le recuerda lo que ha hecho horas antes. En una habitación Eri Asai se encuentra sola, vigilada por una cámara desde la que un hombre ve las acciones de Eri ¿un sentimiento de acoso?

Sin embargo, buscando más opiniones, me he topado con que algunas personas quedaron insatisfechas con este libro y algunas otras prefieren otros títulos del autor, mientras que otras quedaron encantadas.

 Para mí lo difícil de comprender era lo de Eri, pero es qué tal vez quiso transmitirme lo que ella sentía. A Mari la entendí un poco más, tal vez porque tengo una hermana y aunque a diferencia de Eri, ella es menor, siempre entre hermanos existe esa historia de que a pesar de ser hijos de los mismos padres, no siempre nos logramos entender del todo.

Murakami no te aburre, pero te lleva despacio por los lugares oscuros. Te acompaña, te adentra en situaciones que poco a poco debe ir desmarañando. Pero creo que nuevamente ha dejado mis emociones confundidas y de los escritores que he leído, solo Murakami ha logrado ese efecto en mí, un efecto que me gusta. En esta historia, no hay un amor épico, sino una leve insinuación a un romance, pero si el compromiso de algo más que solo una plática de noche.

 

"Aquí también está empezando un nuevo día. Quizá sea un día como los demás, o quizá sea un día relevante, que por diferentes razones, quede grabado en la memoria. En cualquier caso, por el momento, todo el mundo tiene ante sí una hoja en blanco, sin nada escrito" narra el autor.  

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