Por Julio César Vega Olivares
La mejor manera de acabar con un enemigo, es hacerlo tu amigo
Abraham Lincoln Presidente de los Estados Unidos (1861-1865)
Los partidos más sólidos y consistentes no son los partidos con grandes alardes democráticos internos, que parecen más románticos que efectivos, sino aquellos que mantienen una sólida disciplina interna, y eso se aprecia cuando un partido se deja al garete de sus facciones internas, en ánimos democráticos. Es un hecho que los partidos cupulares dan mejor resultado que los que mantienen muchos jefes o facciones a su interior, cuando menos como organización política, cuando eso sucede y muchos pretenden mandar o sienten que pueden aspirar a tal o cual puesto, sin considerar los intereses de su propio partido. Todo se vuelve un caos cuando dentro de un partido se pueden imponer ambiciones personales, aunque muchos deciden dar visos de democracia interna, a fin de crear la idea de defender ideales democráticos; sin embargo, dirigir un país o un estado no es lo mismo que dirigir un partido, ya que en un país coexisten diferentes ideologías, aunque siempre existe una dominante que mantiene hegemonía sobre las otras, y en un partido parecería estar resuelta esta parte, pero si bien en éste hay una sola ideología, existen dentro de él muchas ambiciones que lo dividen, y no es fácil controlarlas.
Casi siempre, cuando un partido alcanza el poder máximo de la República, éste trata de subordinar a las otras ideologías o partidos, por cualquier medio a sus propios intereses, a través de la cooptación o de medidas autoritarias, que van desde el desprestigio hasta la coerción.
El PRI es un partido en el poder, pero renovado por la presencia de un líder político como Enrique Peña Nieto, inteligente y decidido, y de un dirigente como Manlio Fabio Beltrones, un gran político y un hombre de luces; recordemos que mientras gobernó el PAN, hubo cierta “mano suelta”, la disidencia interna obtuvo algunos resultados; no mencionemos nombres de quien estaba detrás del mando real del partido, de las decisiones dentro del PRI, aunque parecía emanar del Congreso, donde los coordinadores del partido dominaban, y es de resaltar la gran disciplina y lealtad de estos personajes. Bueno, no es posible nombrar a quien le daba consistencia al PRI, que de otra manera se hubiera desbaratado o fracturado, pero es fácil suponerlo.
En ese tema, el sábado próximo pasado, el PRI del estado de Veracruz cambió su dirigencia, por así haberlo decidido quien manda, claro, de acuerdo a sus estatutos y, desde luego, si éstos lo permiten es legal, así que tan tan. Bueno, todos sabemos quién es el verdadero líder del PRI en Veracruz, así que ni repelar, y generalmente los que cuestionan la decisión no son priístas, y también quienes aprovechan la coyuntura para “amarrar navajas”, me refiero a otros partidos o enemigos gratuitos, que pretenden con ello llevar nixtamal a su molino.
Sin embargo, es de mencionarse que el cambio de dirigencia en el PRI en este momento y nombrar un nuevo Presidente, tiene mucho “chanfle”, y aún más, un acto de respaldo masivo, con la presencia del Presidente nacional del partido, Manlio Fabio Beltrones Rivera, y del primer priista del estado, el Doctor Javier Duarte de Ochoa, como para disuadir disidencias y respaldar lo que venga, y también parece que tal es la trascendencia de este cambio, que algunos priístas distinguidos, particularmente senadores, se oponen por primera vez, claro, no al cambio, sino a la persona, en este caso al nombramiento de Alberto Silva Ramos como Presidente del PRI estatal; porque sinceramente, aun para los menos mal pensados, como el que escribe, parece un pre-destape, pues Alberto Silva nos demostró en su toma de protesta que es un político de primera línea, un hombre inteligente por sus conceptos y cómo los articula, en síntesis, un gran orador, con voz y ritmo, que convence. Me recordó a algunos tuxpeños, muy distinguidos, como al inolvidable Maestro Pericles Namorado Urrutia; recuerdo que cuando uno entraba a su oficina, lo primero que notaba era que faltaba pared para colgar sus reconocimientos, y siempre primer lugar en Oratoria en la UNAM, y primer lugar en calificaciones, extraordinario y conceptuoso orador, y a Demetrio Ruiz Malerva, otro tuxpeño inteligente, quien fuera también Presidente del PRI en el estado, inspirado poeta y casi gobernador del estado, malogrado por asesinos sin entrañas. Bueno, pues Alberto Silva Ramos tiene todo para ser Gobernador y eso no se lo perdonan varios, y seguramente hará un gran papel como dirigente del PRI en el estado, de eso no me queda duda, y si el destino así lo decide será un magnífico Gobernador, lo cual sería un gran orgullo para Tuxpan.
Sobre este particular, muchos hacen cuentas “ouijas” o consultan el oráculo de la parroquia y hasta de los desayunos, como el que se realizó en la casa de Carlos Brito Gómez, y dicen que éste ya defeccionó, pero el Maestro Brito Gómez es uno de los políticos más experimentados del país, no sólo del estado de Veracruz, y es un hombre impecablemente institucional y leal a su partido; también andaban destapando a Jorge Uscanga Escobar, quien es un político de mucha experiencia y mucho talento, muy conocedor de la política, y no va a arriesgar su futuro político por un leve “canto de sirenas”, así que para descartar estos eventos, declaró al respecto y simplemente abonó a la unidad del partido.
Bueno, al que no le guste el fuste y el caballo no le cuadre..., pues hay candidaturas independientes para las alcaldías y diputaciones locales, y quizás hasta puestos de consolación, porque no lo olvidemos: en política lo que se posterga, no se cumple, pero también es cierto que no hay que celebrar, hasta que lleguen los mariachis.