Por NINA SALGUERO
Un año más y un año menos, no por ello deja de fascinarnos todo lo relativo al inframundo que las tradiciones nos muestran año tras año en las festividades de Todos Santos; en Tuxpan se le denomina “La Plaza” o Todos Santos; mientras más se adentra uno al corazón de las huastecas, se le denomina a esta festividad “Xantolo”. Los abismos fonéticos entre el idioma de los conquistadores y las diferentes regiones indígenas. El sincretismo que se dio durante la evangelización llevó a los naturales de las diferentes tierras a denominar al “Sancto Sanctorum” como “Xantolo” y así durante siglos estas celebraciones se afianzan, conservándose más en algunas regiones donde el ritual inicia en mayo cuando se siembra el cempoal-xóchitl (cempualxúchil) cempoalli, que equivale a 20 y xóchitl o flor de 20 pétalos de color amarillo y de olor acre que es imprescindible en los altares de Xantolo y que, de acuerdo a la región y la capacidad económica, son más o menos abundantes en la elaboración de los altares, por los costos que se incrementan año tras año.
Mientras que en otros lugares la efervescencia es notable por estas festividades en Tuxpan, dicha plaza dura si acaso día y medio, tiempo en que se adquieren los insumos para elaborar los tamales, comprar incienso, veladoras, chocolate de marca y leche, así mismo las conservas de cuaguayote, papaya, camote, etcétera. La Plaza se contamina en su esencia con la influencia del “Halloween”, una festividad anglosajona que nada tiene que ver con nuestras tradiciones, pero que las personas adoptan sin pensar que le están partiendo el eje a la tradición; hay docentes que profesan algunas religiones y los cuales muy a su pesar tienen que someterse a los lineamientos de la SEV, quien promueve el arraigo a las tradiciones, y qué bueno que así sea.
Por otra parte, amigos de esta columna, algunos aprovecharán estos días de asueto para festejar “Faloween”. “¡Queremos falowin! ¡Queremos falowin”, pues así mencionaba un conocido y locuaz amigo gay, por estas fechas, y respecto a los tamales, decía que quería estar como tamalito... ¿Cómo?... Pss, ¡con mi pedacito de carne adentro, tú!
Otros más recordarán que, lejos de ser “Todos Santos”, será la fiesta de “Todos sanchos” y así se irán, entre broma tras broma, sin que reste por ello la solemnidad de dicha celebración, pues en los panteones se celebran misas a los difuntos, se les deja alimento, se les recuerda con ese cariño que perdura más allá de la muerte; por cierto, el día 2 de noviembre se festeja a los Fieles Difuntos, ¿será porque sólo muertos son fieles?...
En la columna pasada mencionábamos sobre la próxima decisión de la Suprema Corte y despenalizar el consumo de mariguana, de la cual existen miles de variedades que desconocemos, pero la siembra de esta planta puede ser la alternativa a la tala de árboles con los cuales se fabrica papel. Por muchos años, la variedad de Cannabis Sativa ha servido para la fabricación de ropa y el conocido hilo cáñamo. El crecimiento rápido de la planta y su contenido en fibra para la fabricación de papel, sería una alternativa a la tala indiscriminada de los bosques destinados a la fabricación de papel de diferente uso.
Por otra parte, las diferentes variedades de cannabis son utilizadas con fines medicinales, descubriéndose cada vez más usos en diferentes enfermedades que no responden a los medicamentos hasta hoy conocidos; el próximo día 4 de noviembre será cuando se decida si su consumo será legal o no, habrá formalismos en su regularización.
La criminalización de la planta fue por intereses económicos; producía la fibra suficiente para la industria papelera, pero los intereses de los grandes consorcios acabaron con esta opción. Repasemos los datos históricos:
La visión del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en 1916, fue que para el año de 1940 se utilizaría la fibra de esta planta, respetando así los bosques y la ecología; los primeros libros religiosos como La Biblia, incluyendo la Constitución, fueron impresos en papel de cáñamo y de acuerdo a datos, la ropa de uso común era fabricada con cáñamo. Se menciona a Henry Ford, el cual construyó su primer modelo de automóvil utilizando cáñamo y, en lugar de gasolina, un combustible realizado con la misma planta.
Los que conocen más de la parte luminosa del cáñamo, afirman que produce cuatro veces más papel que una misma superficie sembrada de árboles, menos utilización de máquinas y por lo tanto menos contaminación, esto es en cuanto a la industria se refiere; en cuanto a los beneficios para tratar enfermedades rebeldes a otros medicamentos, en algunos países se tiene que pedir autorización. ¿Será que el Ministro Zaldívar tenga razón?