Por NINA SALGUERO
Oye, ¿fuiste a la Plaza? ¿Cuál Plaza? ¿Te refieres a la Plaza de Vidrio? ¡Ah! Pues, sí, ahí fui para recordar el “Jalowin”, pero a la “plaza” que ponen al lado de la Catedral, ¡ni pensarlo! Huele a pueblo, guácala de guácalas... (escuchado por ahí). Y como las costumbres se vuelven leyes, pues acudí a observar la plaza de “Todos Santos”, una tradición que es pálida y efímera comparada con otros lugares de las diferentes huastecas, pero que se mantiene a pesar de todo.
Las escuelas de todos los niveles recordaron la tradición, pero me llama la atención, y corrijo mi columna pasada, donde afirmo que la SEV respeta las tradiciones, pero no puede obligar a los niños que profesen otras religiones a participar en eventos los cuales sus creencias les prohíben.
Ciertamente es un derecho humano, pero en lo personal considero que la educación académica es y forma parte de una disciplina que dentro de los planteles educativos debe llevarse a cabo; sin embargo, estos niños que no siguen las tradiciones que son el alma y esencia de nuestro país, también disfrutaron del chocolate que les dieron en las escuelas, lo saborearon junto con el pan de muerto y no dijeron ni pío, los maestros de igual forma... ¿Entonces?
De igual forma, los Testigos de Jehová no honran nuestra lábaro patrio, porque “sólo son trapos”... A la escuela se van a adquirir conocimientos, conocer nuestras tradiciones, sin importar qué religión profesen; la laicidad que se pregona en la educación está hoy por hoy en un límite peligroso y absurdo. Las escuelas particulares celebran una fiesta de origen celta conocido como Samhain y muchos niños recorren felices las casas, pidiendo dulces o travesuras, y desconozco si en esos centros educativos se les muestra la otra cara de las tradiciones de estas fechas.
El artículo Tercero de nuestra Carta Magna establece el derecho a la educación desde Preescolar, Primaria y Secundaria y tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano, fomentando en él, el amor a la Patria. No se puede decir que amo a la Patria si desconozco las tradiciones de mi país; dentro de las escuelas debe, si no obligarse, hacer conciencia de lo que es México. Muchas generaciones han crecido, por así pedirlo su religión, con el desarraigo a las tradiciones, considerándolas una gran falta ante el Creador; cada religión es cuestión de interpretación y la educación que imparten en los centros educativos de diferentes niveles, influye en el pasado, presente y futuro de nuestra Patria.
Me refiero a que los diferentes grupos religiosos, simple y sencillamente no votan en elecciones, otros sí votan y otros más hasta festejan al Benemérito con procesiones en su honor; los que no votan son beneficiarios de los diferentes programas gubernamentales para la población, tienen servicios, en fin... Los que votamos, votamos por ellos en una obra de misericordia social. Hace tiempo se dio que, para poder inscribir a los hijos, la credencial para votar debía llevar la marca del año de elecciones, pero como el voto es libre, jamás considerado obligatorio, sino un deber cívico y esa mal entendida libertad llevará sin duda al país a un caos. Por ahora, son los primeros pasos.
Qué diferente sería que dentro de las horas de enseñanza o clases, se les mostraran a los alumnos las diferentes tradiciones de las entidades federativas que conforman este país, del mundo, que conocieran, y en su hogar, sus respectivas familias decidirían si honrar a sus muertos y las tradicionales calaveras es ofender a Dios. Todos llevamos debajo de nuestra piel, el temido esqueleto, y protegiendo nuestro cerebro, la temida calavera; el peligroso asteroide 2015TB 145 en una de sus caras semeja justo eso, una calavera: https://youtu.be/ULtBtOtZyxE-.
Hace tiempo unos científicos rusos visitaron nuestro municipio de Tuxpan, y una de las observaciones favorables que emitieron fue el hecho de que nuestras tradiciones estén aún vivas, a pesar de todo, y que ello es lo que hace fuerte a un país.
Por cierto, los maestros y alumnos que no festejan las tradiciones, también gozaron de su día de asueto, y es que la tradición del “puente” vacacional nadie la puede quitar… Bye.