Nancy Jácome
Después de 126 años de haber sido publicada, “La Guerra de los Mundos” escrita Herbert George Wells, sigue estando vigente, primero porque nos encantan los extraterrestres y segundo por ser el primer libro de este género que pone en desventaja a la humanidad.
Se dice que durante la época en que fue escrito, muchos pensaban que ya se había descubierto todo lo que debía ser ¡descubierto!, pues la revolución industrial se había consolidado y en el mundo existía una gran desigualdad social.
Es ahí donde el escritor británico Wells entra con su imaginación, preguntándole al mundo en 1958 ¿Qué pasaría sí los extraterrestres contaran con una tecnología superior a la nuestra?
En el año en que fue publicado el libro, la humanidad gozaba de una gran confianza en sus inventos. En las historias escritas, hasta el momento, los extraterrestres perdían por el gran poderío humano. Es por ello que La guerra de los mundos sacudió a los lectores, pues nadie se había atrevido a poner en duda la superioridad del hombre.
Si hoy lees este libro, tal vez te pueda parecer aburrido y exija mucho de tu imaginación pues la tecnología de antes no se compara con la de ahora; Wells habla de caballos, carrozas, rifles, incluso de un acorazado “Lanza Truenos” apostado en las costas de Inglaterra y que en el libro es el arma más poderosa que existe. Muy contrario a los aviones de guerra que puedes ver en la adaptación cinematográfica que en 2005 hiciera el director estadounidense Steven Spielberg, en cuyo film el protagonista es Tom Cruise.
Wells expone la fragilidad humana y la ineficiencia de las armas, sin necesidad de que los extraterrestres tengan escudos invisibles. Situando la historia en Inglaterra y esclareciendo que el ataque proviene de nuestros vecinos de marte. La información de que el mundo está siendo atacado no llega por medio televisivo, al contrario llega por telégrafo, que era el invento más innovador del momento.
Es una historia que vale la pena leer, primeramente porque inspiró a los grandes inventores como Robert Hutchings Goddard, a quien se le considera hoy en día pionero de la astronáutica, y conocido como el padre de los cohetes espaciales; segunda por ser la primera en poner en duda el poder tecnológico de la humanidad y tercera, porque ninguna de las adaptaciones que se han hecho siguen fielmente el libro.
En la adaptación estrenada en 1953 y dirigida por Byron Haskin, son dos científicos los protagonistas de la historia y se cuenta desde el punto de vista militar, aunque el resultado final es el mismo no logra reflejar completamente lo que Wells escribió. Mientras que la historia de Steven Spielberg es sobre un padre queriendo salvar a sus hijos de la amenaza extraterrestre un poco más enfocada al punto de vista de Wells. Sin embargo ambas historias dejan fuera al personaje principal de Herbert George Wells “el narrador”, cuyo nombre nunca se menciona en el libro.
Efectivamente el final ambas adaptaciones son iguales que en el libro, pero leer a Wells es identificarte con un pasado que ha quedado muy atrás con las nuevas tecnologías que invaden nuestro tiempo; es conocer a un hombre que imagino más allá de lo correspondiente a su época, creando movimiento en los extraterrestres sin utilizar la rueda, nubes negras que asfixiaban a la humanidad y cultivos de plantas rojas que proliferaron en menos de quince días en la tierra. Una tecnología tan avanzada y una vida tan pura que no soportó los microorganismos a los que está expuesto el hombre día a día. A la humanidad no la salva la tecnología, la salva la propia naturaleza. Sin duda son 185 páginas que valen la pena ser leídas, indistintamente de la época en la que vivimos.