La revisión del T-MEC entró a una zona de incertidumbre. EU decidió no renovar el acuerdo y abrió un ciclo de revisiones anuales. El tratado sigue vigente, pero Norteamérica seguirá comerciando bajo presión. México debe leer esta etapa no solo como negociación comercial, sino como asunto de seguridad nacional.
El partido no termina. El T-MEC continúa como el principal instrumento de integración regional. Su valor está en la certidumbre para cadenas productivas, inversión y empleo. Sin embargo, una revisión anual cambia incentivos. Lo que antes era largo plazo ahora puede quedar atrapado en calendarios electorales.
La frontera como media cancha. Para EU, el T-MEC ya no es solo reglas de origen, energía, maíz, acero o contenido regional. También está cruzado por fentanilo, precursores químicos, armas, migración ilegal, aduanas y presencia de China en cadenas de suministro. La frontera es infraestructura crítica compartida.
México juega de local. La seguridad no es concesión a Washington. Es asunto del más alto interés nacional. México tiene claro que mejorar sus niveles de seguridad, elevar la cooperación con EU y mantener vivo el proyecto de integración comercial de América del Norte forman parte de una misma agenda estratégica.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llega con indicadores que debe defender con claridad. Las cifras oficiales reportan una reducción de 46% en homicidio doloso y de 31% en delitos de alto impacto. También se han informado más de 56 mil detenciones, más de 29 mil armas aseguradas, 419 toneladas de droga incautadas y más de 2 mil 400 laboratorios desmantelados.
El 3 de julio se reportaron 28 víctimas de homicidio doloso. Es el segundo día con la cifra más baja registrada en la presente administración y en los últimos ocho años. Además, 16 estados no reportaron homicidios. El dato confirma una tendencia relevante, pero muestra que el desafío sigue concentrado territorialmente. La reducción debe sostenerse con control regional, inteligencia y capacidad local.
Cooperación sin fuera de lugar. México necesita compartir inteligencia, desarticular redes financieras, asegurar aduanas y combatir armas desde ambos lados de la frontera. También debe sostener el respeto a la soberanía y responsabilidad compartida. Cooperar no significa subordinarse.
Cerrar líneas. El T-MEC no se defenderá solo con argumentos económicos. Se defenderá con seguridad, certidumbre jurídica, infraestructura fronteriza, control territorial y diplomacia profesional. Comercio, inversión y seguridad ya no son expedientes separados. Son la condición mínima para que México siga siendo socio confiable.
Agenda estratégica: El jueves 9 de julio, a las 19 horas, se presentará Cárteles Inc., de la doctora Guadalupe Correa-Cabrera, en la Librería del FCE Rosario Castellanos, CDMX. Participarán Eduardo Guerrero, Ricardo Ravelo y la autora. La obra, publicada por Siglo XXI Editores, analiza a la “nueva generación” que controla redes criminales. Una lectura indispensable para entender la transformación empresarial y transnacional del crimen organizado.