
El tiro de gracia para aniquilar al activismo ligado al caso Ayotzinapa llegó de donde menos lo esperaban: la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a cargo de Rosario Piedra Ibarra, quien toda su trayectoria pública está sostenida por el caso de la desaparición de su hermano Jesús, el 18 de abril de 1975.
Tras ser una de las beneficiarias de la bandera que desde 2014 enarbolaron políticos del entonces partido opositor Morena, compañeros y familiares de los muchachos desaparecidos, Piedra se divorcia ahora del movimiento de los 43 en la recomendación 208VG/2026, emitida el pasado jueves.
“…no existen evidencias que ameriten un señalamiento de su responsabilidad a la (Secretaría de la) Defensa y, más allá de eso, esta CNDH ve con preocupación que la persistencia de esa narrativa basada en especulaciones… no permita avanzar en el camino hacia la verdad acerca del paradero de los jóvenes y del establecimiento de las responsabilidades y la justicia”, se lee en el documento de 876 páginas.
Más aún, tachó las versiones de una supuesta colaboración del Ejército en la desaparición de los jóvenes como parte de la “Antiverdad histórica”. En los hechos, ratifica la investigación realizada por el gobierno de Enrique Peña Nieto y el ex procurador Jesús Murillo Karam.
A saber: que por órdenes del obradorista alcalde de Iguala, José Luis Abarca, los jóvenes fueron levantados, torturados y asesinados por el cártel Guerreros Unidos, sin participación alguna del Ejército Mexicano.
Lo que no dice Piedra es que los fundadores de Morena son los inventores de la colusión de los militares en el crimen. Siendo oposición lo repitieron mil veces para hacer creer que era verdad, siguiendo el manual de Joseph Goebbels.
Pero ya en el poder, a la cuatroté, a la que pertenece Piedra, le estorbaba el activismo de los normalistas y sus familiares, por lo que ahora la CNDH se puso en armonía con la exculpación a las Fuerzas Armadas otorgada en 2024 por el entonces presidente Andrés López, principal beneficiario político del movimiento emergido sobre los restos de las cenizas de los muchachos acribillados.
En ese sentido, la reciente recomendación de Piedra busca despojar de toda legitimidad a las manifestaciones y protestas relacionadas con la desaparición de los 43.
También desmantela el mito de que “Fue el Estado”, acuñado por el propagandista de la cuatroté y productor de narcoseries Epigmenio Ibarra. Mito que fue útil a Andrés López y a sus huestes para hacerse del poder, pero que ya es hora de desechar para que no se les vuelva en contra.
Por supuesto, deja en ridiculazo al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), de Ángela Buitrago y compañía, al que se pagaron millonadas del erario para sostener y difundir que el Ejército sí estuvo involucrado en la masacre.
Doce años después de los hechos, Piedra Ibarra jubila el “Nos faltan 43”.