18 de Octubre de 2021

Manuel Bartlett, a contrarreloj en CFE

MARIO MALDONADO

El sueño dorado de Manuel Bartlett, de encabezar el cambio de fondo en el sector eléctrico, se difumina con la cargada del Grupo Tabasco y su anticipada salida de la dirección general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El tema de fondo no es solamente la contrarreforma a la industria eléctrica que planea el presidente Andrés Manuel López Obrador, sino la presencia en la CFE del exgobernador poblano que se ha convertido en una moneda de cambio para asegurar los cambios constitucionales que se requieren para la modificación del sector.

El protagonismo que López Obrador otorgó a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, durante la conferencia de prensa del pasado lunes, es una primera señal de que el actual director de la CFE es una pieza prescindible en el proyecto, sin importar que gran parte del modelo eléctrico que se propone es de su inspiración y autoría, y sin reparar también en que, para el propio Presidente, Bartlett es uno de los perfiles más aptos técnica e ideológicamente para presidir la nueva empresa eléctrica estatal.

Resulta lógico que la encargada de la política energética del país sea la responsable de presentar y explicar los detalles del proyecto de reforma al sector eléctrico, pero no para un soberbio Manuel Bartlett. Quienes lo conocen aseguran que el suceso lastimó severamente su orgullo, y que incluso mermó su voluntad para impulsar una iniciativa cuya operación y resultados podrían no estar más bajo su responsabilidad.

En las cámaras de Diputados y Senadores corre la versión de que la salida de Manuel Bartlett de la CFE es una de las condiciones que el PRI de Alejandro Moreno estaría imponiendo para apoyar los planes energéticos de Morena.

Se sopesa entre los legisladores tricolores que, si el objetivo es crear un monstruo de empresa, lo más conveniente es que no se encuentre bajo el mando de un funcionario con tendencias de dictador y, además, con un muy grueso historial de señalamientos en materia de corrupción.

Además de este veto y de la desaparición de algunos expedientes de militantes del Revolucionario Institucional en la FGR y en la UIF, la negociación que se pone sobre la mesa incluye adicionalmente la llegada de un priísta a la dirección de una fortalecida Comisión Federal de Electricidad. Se habla cada vez más fuerte del gobernador con mayor cercanía al gobierno de la 4T y al propio Andrés Manuel López Obrador: el oaxaqueño Alejandro Murat.

El acuerdo, a punto de concretarse por intervención directa del exgobernador de Oaxaca, José Murat Casab, podría echar por tierra los planes del Grupo Tabasco para llevar también a la dirección de la CFE al gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón; ésta más bien como estrategia para desactivar un conflicto en el convulsionado estado del sureste, o por lo menos para alejar de esas problemáticas al cuñado del actual secretario de Gobernación, Adán Augusto López.

Principalmente se cancela con estas negociaciones la posibilidad de que Bartlett materialice el objetivo que se trazó en los años 60, cuando fue becado para especializarse en Derecho Público en la Universidad de Estrasburgo y se enamoró del modelo eléctrico francés: dirigir una poderosa empresa estatal, idéntica a la entonces Electricidad de Francia o EDF que resultó de un proceso de nacionalización de diversas generadoras privadas.

Este monopolio de EDF es el que plasmó Bartlett en el proyecto que presentó a López Obrador, un modelo que, como le hemos relatado en este espacio, era funcional hace más de medio siglo, cuando la demanda de energía era 70% menor. Hablamos también de una empresa estatal francesa que terminó privatizándose en 2004.


Lo último en el Heraldo